Chapters (45)
- Agradecimientos
- Capital desierta
- Capítulo 1
- Capítulo 2
- Capítulo 3
- Capítulo 4
- Susurro de lluvia
- Capítulo 5
- Capítulo 6
- Capítulo 7
- Capítulo 8
- Capítulo 9
- Capítulo 10
- Capítulo 11
- Ciudad granito
- Capítulo 12
- Capítulo 13
- Capítulo 14
- Capítulo 15
- Capítulo 16
- Capítulo 17
- Crudo muerto
- Capítulo 18
- Capítulo 19
- Capítulo 20
- El terror en sueños
- Capítulo 21
- Capítulo 22
- Capítulo 23
- Capítulo 24
- Capítulo 25
- Capítulo 26
- Capítulo 27
- Al norte del infierno
- Capítulo 28
- Capítulo 29
- Capítulo 30
- Capítulo 31
- Capítulo 32
- Capítulo 33
- Capítulo 34
- Capítulo 35
- Capítulo 36
- EPÍLOGO
- Notas
—No voy a ofenderme porque asalten mi casa, me confisquen la ropa y sobre mi cabeza penda la sospecha de asesinato múltiple. Claro que hablamos, ¡coño!
—Pues estupendo, coño.
A Rebus se le escapó un resoplido en la jarra y tuvo que limpiarse espuma de la nariz.
—No sabes lo mucho que he disfrutado con el cabezazo a ese gilipollas.
—Y él seguramente ha disfrutado porque lo han filmado.
Rebus se encogió de hombros y metió la mano en el bolsillo para coger el tabaco y el mechero.
—Venga, dame uno —dijo Morton.
—Lo has dejado, ¿recuerdas?
—Sí, pero no hay Fumadores Anónimos. Venga.
Rebus negó con la cabeza.
—Aprecio tu actitud, Jack, y tienes razón.
— ¿En qué?
—En mirar por tu futuro. Tienes toda la razón. Así que no te rindas; continúa. Nada de bebida ni tabaco, y a Ancram le informas de mis movimientos.
— ¿Lo dices en serio?
—Completamente. —Rebus apuró la cerveza—. Menos lo de ancram, por supuesto.
Pidió otra ronda.
—La respuesta es Ohio —exclamaba el presentador, sin que ninguno de los de la barra se sorprendiera.
—Creo —siguió Morton, mediada su segunda jarra de zumo— que vamos a tener nuestra primera crisis de confianza.
— ¡Tienes que ir a mear! —espetó Rebus y Morton asintió con la cabeza—. Pues olvídate; yo no te acompaño.
—Dame tu palabra de que no vas a largarte.
— ¿Dónde iba a ir?
—John...
—Vale, vale. ¿Te buscaría yo complicaciones, Jack?
—No sé. ¿Tú qué crees?
Un guiño de Rebus.
—Ve al meadero y lo averiguarás.
Morton aguantó hasta que no pudo más. Rebus permaneció con los codos apoyados en la barra, fumando. Pensaba en qué haría Morton si se largaba por las buenas. ¿Informaría a Ancram o no diría nada? ¿Sacaría algo positivo por informar? En último extremo, si lo hacía quedaría mal y no le interesaba. Así que, a lo mejor, no le delataba. Y él podría dedicarse a sus asuntos sin que Ancram lo supiera.
Lo malo era que Ancram tenía maneras de enterarse. Para ello no dependía exclusivamente de Jack Morton. No obstante, era un planteamiento interesante: cuestión de fe, muy a tono con una tarde de domingo. Quizá llevase después a Jack Morton a ver al padre Conor Leary. Jack siempre había sido un concienciado, sabelotodo, quizás aún lo fuese. Una copa con un cura católico podría ser un buen repaso de las profundidades de la conciencia. Miró hacia atrás y vio a Morton que coronaba la escalera con gesto de alivio, en el doble sentido de la palabra.