Back Black & Blue Save as PDF
Chapters (45)
  1. Agradecimientos
  2. Capital desierta
  3. Capítulo 1
  4. Capítulo 2
  5. Capítulo 3
  6. Capítulo 4
  7. Susurro de lluvia
  8. Capítulo 5
  9. Capítulo 6
  10. Capítulo 7
  11. Capítulo 8
  12. Capítulo 9
  13. Capítulo 10
  14. Capítulo 11
  15. Ciudad granito
  16. Capítulo 12
  17. Capítulo 13
  18. Capítulo 14
  19. Capítulo 15
  20. Capítulo 16
  21. Capítulo 17
  22. Crudo muerto
  23. Capítulo 18
  24. Capítulo 19
  25. Capítulo 20
  26. El terror en sueños
  27. Capítulo 21
  28. Capítulo 22
  29. Capítulo 23
  30. Capítulo 24
  31. Capítulo 25
  32. Capítulo 26
  33. Capítulo 27
  34. Al norte del infierno
  35. Capítulo 28
  36. Capítulo 29
  37. Capítulo 30
  38. Capítulo 31
  39. Capítulo 32
  40. Capítulo 33
  41. Capítulo 34
  42. Capítulo 35
  43. Capítulo 36
  44. EPÍLOGO
  45. Notas

Ancram sonrió. El truco de los viejos colegas estaba muy visto. Confiaba en Ancram menos que en un pedófilo en un jardín con niños. De todas formas, cuando Tío Joe le mintió a propósito de Tony El, había sido él quien dio la información sobre Aberdeen... ¿De parte de quién estaba? ¿Jugaba a dos bandas? ¿O es que pensaba simplemente que él no iba a ser capaz de llegar a ninguna parte con información o sin ella? ¿Era un modo de encubrir que Tío Joe lo tenía en el bolsillo?

—Si no he oído mal, dice que no tengo nada que temer del caso Spaven.

—Podría ser.

—Y depende de usted. —Ancram se encogió de hombros—. ¿A cambio de qué?

—John, ha herido demasiadas susceptibilidades, y sin ninguna sutileza.

— ¿Quiere que sea más sutil?

En tono más severo Ancram contestó:

—Quiero que ponga los pies en la tierra de una puta vez.

— ¿Y abandone la investigación sobre Mitchison?

Ancram no contestaba y Rebus repitió la pregunta.

—Eso le beneficiaría mucho.

—Así usted le hace otro favor a Tío Joe, ¿no, Ancram?

—Sea realista. No todo es blanco o negro.

—Claro, están también los trajes grises de seda y los billetes verdes nuevecitos.

—Se trata de un toma y daca. Los tipos como Tío Joe nunca desaparecen; te libras de ellos y les sale un suplente.

— ¿Mejor malo conocido...?

—Es una buena máxima.

John Martyn: I'd Rather Be the Devil [ 17 ].

—Pero hay otra: «No hacer olas». ¿Es lo que trata de decirme? —replicó Rebus.

—Se lo aconsejo por su propio bien.

—No sabe cómo se lo agradezco.

—Joder, Rebus, ahora entiendo por qué siempre está solo. ¿Sabe lo difícil que es tratarle?

—Mister Personalidad con seis años de mandato.

—No lo creo.

—Pues incluso lloré en la tribuna. —Hizo una pausa—. ¿Le ha preguntado a Jack Morton algo de mí?

—Jack, extrañamente, tiene de usted una buena opinión, supongo que es puro sentimentalismo.

— ¡Qué generoso!

—Esto no nos lleva a ninguna parte.

—No, pero nos ayuda a pasar el rato. ¿Va a parar para almorzar? —añadió Rebus al ver un indicador de área de servicio.

Ancram negó con la cabeza.

—Mire, hay una pregunta que no me ha hecho.

Ancram consideró no darse por aludido, pero finalmente cedió.

— ¿Cuál?

—No me ha preguntado qué hacían Stanley y Eve en Aberdeen.

Ancram señaló con un frenazo que iba a entrar en el área de servicio, obligando al conductor del Saab a hacer lo mismo, con un chirrido de neumáticos, para no pasarse la entrada.

— ¿Pretendía darle esquinazo? —comentó Rebus con fruición al advertir el nerviosismo de Ancram.

—Sólo un café —dijo él con un gruñido abriendo la portezuela.