Chapters (45)
- Agradecimientos
- Capital desierta
- Capítulo 1
- Capítulo 2
- Capítulo 3
- Capítulo 4
- Susurro de lluvia
- Capítulo 5
- Capítulo 6
- Capítulo 7
- Capítulo 8
- Capítulo 9
- Capítulo 10
- Capítulo 11
- Ciudad granito
- Capítulo 12
- Capítulo 13
- Capítulo 14
- Capítulo 15
- Capítulo 16
- Capítulo 17
- Crudo muerto
- Capítulo 18
- Capítulo 19
- Capítulo 20
- El terror en sueños
- Capítulo 21
- Capítulo 22
- Capítulo 23
- Capítulo 24
- Capítulo 25
- Capítulo 26
- Capítulo 27
- Al norte del infierno
- Capítulo 28
- Capítulo 29
- Capítulo 30
- Capítulo 31
- Capítulo 32
- Capítulo 33
- Capítulo 34
- Capítulo 35
- Capítulo 36
- EPÍLOGO
- Notas
Ancram se echó a reír secundado por Grogan. Bien sabía por qué; él mismo lo habría hecho en su lugar. Pero no estaba en su lugar. Estaba donde muchos hombres y mujeres, algunos casi unos niños, se habían visto antes que él. La misma silla, el mismo cuarto agobiante, el mismo decorado. Centenares, miles de sospechosos. Inocentes ante la ley hasta que se demuestre su culpabilidad, pero todo lo contrario a los ojos del interrogador. A veces, para estar seguro de que un sospechoso es inocente tienes que machacarlo. En ocasiones es necesario llegar a ese extremo para estar seguro. Ya ni recordaba en cuántas sesiones como aquélla había actuado... Centenares, desde luego; él mismo habría machacado por lo menos a una docena de sospechosos que posteriormente resultaron inocentes. Sabía dónde estaba y por qué se encontraba allí, pero eso no solucionaba nada.
—Le voy a decir una cosa sobre Johnny Biblia —dijo Ancram—. Su perfil puede corresponder a distintas profesiones, y una de ellas es la de policía en activo o retirado, alguien que conoce nuestros métodos y actúa con sumo cuidado para no dejar pruebas.
—Tenemos una descripción física de él. Yo soy demasiado viejo.
Ancram torció el gesto.
—John, todos sabemos que las descripciones fallan.
—Yo no soy Johnny Biblia.
—Lo que no quiere decir que no sea un imitador. Tenga en cuenta que no decimos que lo sea; simplemente, que hay que hacerle unas preguntas.
—Pues hágalas.
—Vino a Partick.
—Correcto.
—Sin duda para hablar conmigo de Tío Joe Toal.
—La astucia en persona.
—Sí, y si no recuerdo mal, acabó haciéndome muchas preguntas sobre Johnny Biblia. Y parecía saber mucho sobre el caso John Biblia. —Ancram aguardó por si Rebus le dirigía una réplica adecuada. Nada—. Mientras estuvo en Partick pasó un buen rato en la sala donde revisábamos los primitivos archivos de John Biblia. —Nueva pausa—. Y ahora, un periodista de la tele me dice que guarda recortes y notas sobre John Biblia y Johnny Biblia en los armarios de la cocina.
«¡Hija de puta!»
—Espere un momento.
—Estoy esperando —dijo Ancram mientras se recostaba en la silla.
—Todo eso que dice es cierto. Me interesan los dos casos. El de John Biblia... sería largo de explicar. Y el de Johnny Biblia... por... el hecho de que conocí a una de las víctimas.
— ¿Cuál?
Ancram se inclinó hacia él.
—Angie Riddell.
— ¿En Edimburgo?
Ancram y Grogan se miraron.
Rebus sabía lo que estaban pensando: una vinculación más.
—Formé parte del equipo que la detuvo en cierta ocasión. Y después volví a verla.
— ¿Cuándo?
—Una vez que fui a Leith como turista.
Grogan resopló.
—Como eufemismo es la primera vez que lo oigo.
—Sólo hablamos. La invité a té y a una empanadilla.