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Chapters (45)
  1. Agradecimientos
  2. Capital desierta
  3. Capítulo 1
  4. Capítulo 2
  5. Capítulo 3
  6. Capítulo 4
  7. Susurro de lluvia
  8. Capítulo 5
  9. Capítulo 6
  10. Capítulo 7
  11. Capítulo 8
  12. Capítulo 9
  13. Capítulo 10
  14. Capítulo 11
  15. Ciudad granito
  16. Capítulo 12
  17. Capítulo 13
  18. Capítulo 14
  19. Capítulo 15
  20. Capítulo 16
  21. Capítulo 17
  22. Crudo muerto
  23. Capítulo 18
  24. Capítulo 19
  25. Capítulo 20
  26. El terror en sueños
  27. Capítulo 21
  28. Capítulo 22
  29. Capítulo 23
  30. Capítulo 24
  31. Capítulo 25
  32. Capítulo 26
  33. Capítulo 27
  34. Al norte del infierno
  35. Capítulo 28
  36. Capítulo 29
  37. Capítulo 30
  38. Capítulo 31
  39. Capítulo 32
  40. Capítulo 33
  41. Capítulo 34
  42. Capítulo 35
  43. Capítulo 36
  44. EPÍLOGO
  45. Notas

—Por culpa de este vídeo. Tenía que ser Black Rain, con Michael Douglas, y resulta que es una peli japonesa de igual título pero sobre Hiroshima. Totalmente distinta. Pues sí, muchachos, tendréis que contentaros con otra cosa —dijo, volviéndose hacia el público alzando los hombros y alejándose con Rebus y los otros tres a la zaga.

Cruzaron el pasillo y entraron en la biblioteca.

— ¿Así que usted es el encargado del entretenimiento, señor Ford?

—No, simplemente me gustan los vídeos. En Aberdeen hay una tienda donde se pueden alquilar por dos semanas y casi siempre me traigo unos cuantos. —Conservaba en la mano la cinta japonesa—. No sé cómo ha podido suceder. La última película extranjera que han visto ésos debe de haber sido Emmanuelle.

— ¿Tienen películas porno? —preguntó Rebus para dar conversación.

—Docenas.

— ¿Muy fuertes?

—Depende. —Sonrió—. Inspector, ¿ha volado hasta aquí para interrogarme sobre vídeos porno?

—En absoluto. He venido a interrogarle sobre Alian Mitchison.

El rostro de Ford se ensombreció como el cielo. Lumsden miraba por la ventana, pensando quizá si iban a tener que pasar la noche allí...

—Pobre Mitch. Aún no acabo de creérmelo —dijo Ford.

— ¿Eran compañeros de habitación?

—Los seis últimos meses.

—Señor Ford, me perdonará que sea franco, pero no tenemos mucho tiempo —añadió Rebus, e hizo una pausa. Pensaba en Lumsden—. A Mitch lo asesinó un tal Anthony Kane, un matón a sueldo que antes trabajaba para un mafioso de Glasgow, pero parece que hace poco actuaba por cuenta propia en Aberdeen. El caso es que anoche también el señor Kane apareció muerto. ¿Sabe usted por qué Kane mató a Mitch?

Ford puso cara de perplejidad y pestañeó varias veces boquiabierto. Eric parecía también estupefacto y Lumsden adoptó una actitud de estricto interés profesional. Ford logró por fin balbucir:

—No... no tengo ni idea. ¿No sería por error?

Rebus se encogió de hombros.

—Podría ser cualquier cosa. Precisamente, he venido aquí para intentar hacerme una idea de la vida que llevaba Mitch. Para lo cual necesito que sus amigos me ayuden. ¿Puedo contar con usted?

Ford asintió con la cabeza y Rebus se sentó en una silla. —Pues, adelante, empiece por decirme todo lo que sepa —dijo.