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Chapters (45)
  1. Agradecimientos
  2. Capital desierta
  3. Capítulo 1
  4. Capítulo 2
  5. Capítulo 3
  6. Capítulo 4
  7. Susurro de lluvia
  8. Capítulo 5
  9. Capítulo 6
  10. Capítulo 7
  11. Capítulo 8
  12. Capítulo 9
  13. Capítulo 10
  14. Capítulo 11
  15. Ciudad granito
  16. Capítulo 12
  17. Capítulo 13
  18. Capítulo 14
  19. Capítulo 15
  20. Capítulo 16
  21. Capítulo 17
  22. Crudo muerto
  23. Capítulo 18
  24. Capítulo 19
  25. Capítulo 20
  26. El terror en sueños
  27. Capítulo 21
  28. Capítulo 22
  29. Capítulo 23
  30. Capítulo 24
  31. Capítulo 25
  32. Capítulo 26
  33. Capítulo 27
  34. Al norte del infierno
  35. Capítulo 28
  36. Capítulo 29
  37. Capítulo 30
  38. Capítulo 31
  39. Capítulo 32
  40. Capítulo 33
  41. Capítulo 34
  42. Capítulo 35
  43. Capítulo 36
  44. EPÍLOGO
  45. Notas

En un determinado momento Eric y Lumsden se fueron a almorzar. Regresaron poco después, y Lumsden trajo unos emparedados para Rebus y Willie Ford. El hombre callaba de vez en cuando para beber agua. Explicó lo que Alian Mitchison le había contado: que sus padres eran adoptivos y que había pasado mucho tiempo en el internado juvenil. Ésa era la razón de que le gustara vivir en la plataforma: por la camaradería y la vida en común. Rebus comprendía ahora el motivo de que no se hubiera acostumbrado al piso de Edimburgo. Ford sabía muchas cosas de Mitch y dijo que era aficionado al montañismo y a la ecología.

— ¿Por eso hizo amistad con Jake Harley?

— ¿El de Sullom Voe? —Rebus asintió con la cabeza y Ford hizo lo propio—. Sí, Mitch me habló de él. Eran los dos muy aficionados a la ecología.

Rebus pensó en el barco de los manifestantes... y lo asoció con Alian Mitchison, trabajador de una industria blanco de protestas de los verdes.

— ¿Estaba muy comprometido?

—Era bastante activista. Bueno, con los turnos de trabajo que tenemos nosotros no se puede ser activista a tiempo completo. Él solo estaba en tierra dieciséis días al mes. Y aquí tenemos las noticias de la tele, pero de periódicos, poca cosa. Y menos de los que a Mitch le gustaba leer. No obstante, eso no le impidió organizar ese concierto. Pobre, tanto entusiasmo que puso en ello...

— ¿Qué concierto? —inquirió Rebus, frunciendo el ceño.

—El de Duthie Park. Creo que es esta noche, si el tiempo lo permite.

— ¿El concierto de protesta? —Ford asintió con la cabeza—. ¿Lo organizó Alian Mitchison?

—Bueno, intervino en la preparación contactando con un par de grupos para que vinieran a actuar.

Rebus ató cabos. Los Dancing Pigs tocaban en el concierto y Mitchison era un fan. Sin embargo, no tenía entrada para el concierto... Claro, porque no le hacía falta: ¡pase de invitado! Lo que significaba exactamente, ¿qué?

Nada.

Sólo que Michelle Strachan había sido asesinada en Duthie Park...

—Señor Ford, ¿a la empresa no le preocupaba la... lealtad de Mitch?

—No hay que estar necesariamente a favor de arrasar el planeta para tener un empleo en esta industria. De hecho, en cuanto a industria se refiere, la del petróleo es mucho más limpia que otras.

Rebus reflexionó sorprendido.

—Señor Ford, ¿puedo echar un vistazo a su camarote?

—Por supuesto.

Era pequeño. Contraindicado para claustrofobia nocturna. Dos camas individuales y sobre la de Ford unas fotos, pero encima de la de Mitchison sólo señales de chinchetas.

—Recogí todas sus cosas —dijo Ford—. ¿Sabe usted si hay alguien...?

—Nadie.

—Beneficiencia tal vez...

—Lo que a usted le parezca, señor Ford. Ahora es como su albacea.