Back Black & Blue
Chapters (45)
  1. Agradecimientos
  2. Capital desierta
  3. Capítulo 1
  4. Capítulo 2
  5. Capítulo 3
  6. Capítulo 4
  7. Susurro de lluvia
  8. Capítulo 5
  9. Capítulo 6
  10. Capítulo 7
  11. Capítulo 8
  12. Capítulo 9
  13. Capítulo 10
  14. Capítulo 11
  15. Ciudad granito
  16. Capítulo 12
  17. Capítulo 13
  18. Capítulo 14
  19. Capítulo 15
  20. Capítulo 16
  21. Capítulo 17
  22. Crudo muerto
  23. Capítulo 18
  24. Capítulo 19
  25. Capítulo 20
  26. El terror en sueños
  27. Capítulo 21
  28. Capítulo 22
  29. Capítulo 23
  30. Capítulo 24
  31. Capítulo 25
  32. Capítulo 26
  33. Capítulo 27
  34. Al norte del infierno
  35. Capítulo 28
  36. Capítulo 29
  37. Capítulo 30
  38. Capítulo 31
  39. Capítulo 32
  40. Capítulo 33
  41. Capítulo 34
  42. Capítulo 35
  43. Capítulo 36
  44. EPÍLOGO
  45. Notas

Algunos clientes parecían pescadores: rostros enrojecidos, pelo ralo y jerséis gruesos. Otros, con manos sucias de gasóleo; debían ser mecánicos de los muelles. Las mujeres tenían la mirada vacía por la bebida y los rostros muy maquillados o demacrados. Pidió un whisky doble en la barra. Ahora que se había impuesto el sistema métrico nunca sabía si treinta y cinco mililitros eran más de un cuarto de pinta. No había vuelto a ver tantos borrachos juntos desde el partido de los Hibs contra los Hearts, en un bar de Easter Road en que se había organizado un jaleo de órdago al ganar los Hibs.

A los cinco minutos ya había entablado conversación con su vecino, un tipo que había trabajado en el petróleo. Era bajo y enjuto y ya casi calvo con poco más de treinta años, además de usar gafas a lo Buddy Holly con cristales de culo de botella. Había estado empleado en la cantina.

—Una comida cojonuda. Tres menús en dos turnos. De lo mejor. Los nuevos se hartaban, pero escarmentaban enseguida.

— ¿Trabajaba dos semanas sí y dos no?

—Todos. Y semanas de siete días. —Hablaba con la cara casi pegada a la barra, como si el peso le venciera—. Algo que al final te engancha. Luego, en tierra, no me acostumbraba y estaba deseando volver al mar.

— ¿Y qué pasó?

—La cosa se puso mal. Reducción de personal.

—Me han dicho que en las plataformas corre la droga. ¿Usted lo vio?

—Ay, sí. Por todas partes. Fuera de las horas de trabajo, claro. A nadie se le ocurriría trabajar colocado. Un movimiento en falso y un tubo puede seccionarte la mano... Lo sé porque lo he visto. O si pierdes el equilibrio, vamos, que das un vuelo de treinta metros al agua. Pero sí, había mucha droga, y mucho alcohol. Y mire lo que le digo, no había mujeres pero teníamos revistas y películas porno a porrillo. No he visto cosa igual. Había para todos los gustos y algunas bien asquerosas. Yo he corrido mucho mundo y sé de qué hablo.