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Chapters (45)
  1. Agradecimientos
  2. Capital desierta
  3. Capítulo 1
  4. Capítulo 2
  5. Capítulo 3
  6. Capítulo 4
  7. Susurro de lluvia
  8. Capítulo 5
  9. Capítulo 6
  10. Capítulo 7
  11. Capítulo 8
  12. Capítulo 9
  13. Capítulo 10
  14. Capítulo 11
  15. Ciudad granito
  16. Capítulo 12
  17. Capítulo 13
  18. Capítulo 14
  19. Capítulo 15
  20. Capítulo 16
  21. Capítulo 17
  22. Crudo muerto
  23. Capítulo 18
  24. Capítulo 19
  25. Capítulo 20
  26. El terror en sueños
  27. Capítulo 21
  28. Capítulo 22
  29. Capítulo 23
  30. Capítulo 24
  31. Capítulo 25
  32. Capítulo 26
  33. Capítulo 27
  34. Al norte del infierno
  35. Capítulo 28
  36. Capítulo 29
  37. Capítulo 30
  38. Capítulo 31
  39. Capítulo 32
  40. Capítulo 33
  41. Capítulo 34
  42. Capítulo 35
  43. Capítulo 36
  44. EPÍLOGO
  45. Notas

—Un helicóptero. Tres horas lejos de tierra, echando las tripas, para investigar un delito de poca monta. Gracias a Dios no suelen recurrir a nosotros. Aquello es otro mundo con su policía fronteriza.

Un agente de Glasgow había hecho el mismo comentario sobre la barriada del Tío Joe.

— ¿Es que tienen su propia policía?

—Es algo reprobable pero eficaz. Y si te evita un viaje de seis horas de ida y vuelta, para mí está bien.

— ¿Y Aberdeen qué tal?

—Relativamente tranquilo, salvo los fines de semana. Un sábado por la noche, Union Street es como el centro de Saigón. Tenemos mucha juventud frustrada. Se han criado sin problemas de dinero y oyendo continuamente hablar de eso, y ahora quieren su parte; pero sucede que ya no hay. Dios, qué rápido bebe. —Rebus observó que aunque él había dado cuenta de su jarra, la de Lumsden estaba casi llena—. Me gusta la gente bebedora de cerveza.

—Esta la pago yo —dijo él.

El barman estaba ya a la espera, pero como Lumsden no consumía, Rebus se contentó discretamente con una pequeña. Primeras impresiones y otras intrascendencias.

—Puede quedarse en el hotel cuanto guste —dijo Lumsden— y no pague ésta; cárguela a la cuenta de la habitación. Las comidas no están incluidas pero yo le indicaré algunos restaurantes. Diga que es poli y le harán un buen precio.

—Aja.

—A muchos compañeros no se lo diría, pero sí a alguien con quien me parece estar en la misma longitud de onda, ¿no? —dijo Lumsden, sonriendo de nuevo.

—Seguramente.

—No suelo equivocarme. Quién sabe si mi próximo destino no es Edimburgo... Una cara amistosa es siempre de agradecer.

—A propósito, no quiero que se divulgue mi presencia aquí.

— ¡Ah!

—Me siguen los pasos los medios de comunicación. Están preparando un programa de televisión sobre un antiguo caso y quieren entrevistarme.

—Ya entiendo.

—Puede que intenten localizarme por teléfono fingiéndose compañeros...

—Bueno, nadie sabe que está aquí salvo el agente Shanks y yo. Procuraré que no trascienda.

—Se lo agradezco. A lo mejor utilizan el nombre de Ancram. Es quien lleva la investigación.

Lumsden le hizo un guiño y acabó los cacahuetes.

—Pierda cuidado por su secreto.

Terminaron las cervezas y Lumsden dijo que tenía que volver a la comisaría. Le dio el número de teléfono —casa y comisaría— y anotó el número de la habitación.

—Si necesita algo, no dude en llamarme.

—Gracias.

— ¿Sabe cómo llegar a T—Bird Oil?

—Tengo un mapa.

Lumsden asintió con la cabeza.

— ¿Y esta noche? ¿Le apetece salir a cenar?

—Estupendo.

—Le recogeré hacia las siete y media.