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Chapters (45)
  1. Agradecimientos
  2. Capital desierta
  3. Capítulo 1
  4. Capítulo 2
  5. Capítulo 3
  6. Capítulo 4
  7. Susurro de lluvia
  8. Capítulo 5
  9. Capítulo 6
  10. Capítulo 7
  11. Capítulo 8
  12. Capítulo 9
  13. Capítulo 10
  14. Capítulo 11
  15. Ciudad granito
  16. Capítulo 12
  17. Capítulo 13
  18. Capítulo 14
  19. Capítulo 15
  20. Capítulo 16
  21. Capítulo 17
  22. Crudo muerto
  23. Capítulo 18
  24. Capítulo 19
  25. Capítulo 20
  26. El terror en sueños
  27. Capítulo 21
  28. Capítulo 22
  29. Capítulo 23
  30. Capítulo 24
  31. Capítulo 25
  32. Capítulo 26
  33. Capítulo 27
  34. Al norte del infierno
  35. Capítulo 28
  36. Capítulo 29
  37. Capítulo 30
  38. Capítulo 31
  39. Capítulo 32
  40. Capítulo 33
  41. Capítulo 34
  42. Capítulo 35
  43. Capítulo 36
  44. EPÍLOGO
  45. Notas

No había mucha gente en el bar, pues había pasado la hora de la comida y los clientes habituales habían vuelto a su trabajo; los platos y vasos continuaban en las mesas. Lumsden estaba sentado en un taburete de la barra, comiendo cacahuetes y mirando la televisión, con una jarra de cerveza.

—No le he pedido nada de beber —dijo cuando se sentó a su lado.

—Otra igual —dijo Rebus al barman.

— ¿Qué tal la habitación?

—Un poco lujosa para mi gusto, la verdad.

—No se preocupe, el DIC de Grampian corre con los gastos —comentó con un guiño—. Cortesía de la casa.

—Tendré que venir más veces.

Lumsden sonrió.

—Bueno, ¿y qué es lo que quiere hacer durante su estancia?

Rebus miró el televisor y vio a los Stones en su última gira. Dios, qué viejos. Stonehenge con ritmos de blues.

—Hablar con esa petrolera a ver si puedo localizar a un par de amigos del difunto. Y averiguar si hay algún indicio de Tony El.

— ¿Tony El?

—Anthony Ellis Kane —dijo Rebus, sacando del bolsillo sus cigarrillos—. ¿Le molesta?

Lumsden negó dos veces con la cabeza; una para indicar que no le importaba y otra para rehusar el pitillo que le ofrecía Rebus.

—Salud —dijo éste, dando un trago de cerveza y relamiéndose satisfecho. Era buena, pero la televisión encendida le distraía—. Bueno, ¿qué tal va el caso Johnny Biblia?

Lumsden se echó unos cacahuetes a la boca.

—Nada. Casi en vía muerta. ¿Está usted vinculado al de Edimburgo?

—Sólo en cierto modo. Interrogué a parte de los chiflados.

—Yo también —dijo Lumsden—. Me habría gustado estrangular a algunos. Tuve también que interrogar a DPF nuestros —añadió, haciendo una mueca: los Delincuentes Potenciales Fichados, eran los «sospechosos habituales» de una lista de pervertidos, agresores sexuales, exhibicionistas y mirones conocidos. En el caso de Johnny/ Biblia todos fueron interrogados y se verificaron sus coartadas.

—Supongo que se daría un buen baño a continuación.

—Media docena, por lo menos.

— ¿Y no hay nuevas pistas?

—Nada.

— ¿Creen que es alguien de por aquí?

Lumsden se encogió de hombros.

—Yo no creo nada. Cabe pensar cualquier cosa. ¿A qué se debe el interés?

— ¿Cómo?

—Ese interés por Johnny Biblia.

Rebus se encogió de hombros. Guardaron silencio hasta que finalmente preguntó:

— ¿Cuál es el cometido de un oficial de enlace con petroleras?

—De cajón: enlazar con la industria del petróleo. Aquí es fundamental. El motivo es que el cuerpo de policía en Grampian no es meramente un efectivo terrestre por tener también jurisdicción sobre las instalaciones marítimas. Si en alguna de ellas se produce un robo, una pelea o hay una denuncia, la investigación es competencia nuestra. Puedes verte volando tres horas seguidas en pleno infierno en un molinillo.

— ¿Un molinillo?