Chapters (45)
- Agradecimientos
- Capital desierta
- Capítulo 1
- Capítulo 2
- Capítulo 3
- Capítulo 4
- Susurro de lluvia
- Capítulo 5
- Capítulo 6
- Capítulo 7
- Capítulo 8
- Capítulo 9
- Capítulo 10
- Capítulo 11
- Ciudad granito
- Capítulo 12
- Capítulo 13
- Capítulo 14
- Capítulo 15
- Capítulo 16
- Capítulo 17
- Crudo muerto
- Capítulo 18
- Capítulo 19
- Capítulo 20
- El terror en sueños
- Capítulo 21
- Capítulo 22
- Capítulo 23
- Capítulo 24
- Capítulo 25
- Capítulo 26
- Capítulo 27
- Al norte del infierno
- Capítulo 28
- Capítulo 29
- Capítulo 30
- Capítulo 31
- Capítulo 32
- Capítulo 33
- Capítulo 34
- Capítulo 35
- Capítulo 36
- EPÍLOGO
- Notas
De hecho, nadie sabía dónde estaba Lumsden; no le habían visto en todo el día. Habían llamado a su casa pero sólo respondía el contestador automático. Como tenía el busca conectado y no respondía, un coche patrulla de servicio se acercó a su casa pero allí no había nadie, a pesar de que estaba su coche aparcado. Rebus tuvo una idea y bajó a la sala de comunicaciones. Allí sí trabajaban; respondían llamadas, mantenían el contacto con los coches patrulla y los agentes de ronda. Pero también tenían su botella de whisky con unos vasos de plástico. Rebus preguntó si podían enseñarle el registro del día.
Sólo tuvo que retroceder a una hora más atrás. Una llamada de la señora Fletcher denunciando la desaparición de su marido. Había salido a trabajar por la mañana como de costumbre, pero no había vuelto a casa. En la denuncia figuraban detalles del coche y una breve descripción. Se había dado la alerta a las patrullas y si pasadas unas doce horas no aparecía se iniciarían indagaciones más concretas.
Nombre de pila del desaparecido: Hayden.
Rebus recordó a Judd Fuller hablando de deshacerse de cadáveres en el mar o en tierra, en lugares remotos donde nadie los descubriría. Pensó si no sería el destino de Lumsden y Fletcher... No, no podía hacer eso. Escribió una nota en el reverso de una de las hojas de registro y se la pasó al oficial de servicio, quien la leyó en silencio antes de coger el micrófono:
—A los coches patrulla circulando cerca del centro, diríjanse a College Street, al Burke's Club. Detengan a Judd Fuller, copropietario del local, y tráiganlo a Queen Street para interrogarle. —El oficial de comunicaciones se volvió hacia Rebus, quien asintió con la cabeza—. Y miren en el sótano, donde posiblemente hay personas retenidas contra su voluntad.
—Por favor, repita —transmitieron desde un coche patrulla.
Repitieron el aviso y Rebus volvió arriba.
A pesar de la fiesta el trabajo continuaba. Vio a Morton en un rincón tratando desaforadamente de ligarse a una secretaría. A su lado, un par de agentes atendían sin cesar llamadas telefónicas. Rebus fue a un teléfono y llamó a Gill.
—Soy yo.
— ¿Qué pasa?
—Nada. Escucha; ¿pasaste toda la información sobre Toal y Aberdeen a la brigada de aquí?
—Sí.
— ¿Quién es tu contacto?
— ¿Por qué?
—Porque tengo un recado para él. Creo que Judd Fuller ha secuestrado al sargento Ludovic Lumsden y a un tal Hayden Fletcher y seguro que piensa hacerlos desaparecer.
— ¿Qué?