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Chapters (45)
  1. Agradecimientos
  2. Capital desierta
  3. Capítulo 1
  4. Capítulo 2
  5. Capítulo 3
  6. Capítulo 4
  7. Susurro de lluvia
  8. Capítulo 5
  9. Capítulo 6
  10. Capítulo 7
  11. Capítulo 8
  12. Capítulo 9
  13. Capítulo 10
  14. Capítulo 11
  15. Ciudad granito
  16. Capítulo 12
  17. Capítulo 13
  18. Capítulo 14
  19. Capítulo 15
  20. Capítulo 16
  21. Capítulo 17
  22. Crudo muerto
  23. Capítulo 18
  24. Capítulo 19
  25. Capítulo 20
  26. El terror en sueños
  27. Capítulo 21
  28. Capítulo 22
  29. Capítulo 23
  30. Capítulo 24
  31. Capítulo 25
  32. Capítulo 26
  33. Capítulo 27
  34. Al norte del infierno
  35. Capítulo 28
  36. Capítulo 29
  37. Capítulo 30
  38. Capítulo 31
  39. Capítulo 32
  40. Capítulo 33
  41. Capítulo 34
  42. Capítulo 35
  43. Capítulo 36
  44. EPÍLOGO
  45. Notas

En el listín telefónico de Aberdeen de British Telecom figuraban dos Martin Davidson. Pero era viernes por la tarde y lo más probable es que aún estuviera en el trabajo.

—No es seguro que vayamos a encontrarle en Altens —dijo Morton.

—De todos modos, vamos.

Durante todo el camino lo único que pensaba Rebus era que tenía que ver a Martin Davidson, no necesariamente hablar con él; sólo clavarle la vista encima. Verle. Quería ese recuerdo.

—A lo mejor está trabajando en la oficina o en el Centro de Seguridad en el Mar —insistió Morton—. A saber si está en Aberdeen.

—De todos modos, vamos —repitió Rebus.

El polígono industrial de Altens estaba al sur de Aberdeen y así lo señalaba el indicador de la A92. A la entrada había un plano y por él se guiaron para llegar hasta LTS, Lancer Technical Support. Llegaron hasta un punto en que una fila de coches bloqueaba la carretera. Rebus bajó a ver qué pasaba y ojalá no lo hubiera hecho. Eran coches de policía, sin rótulo, pero se oían los sonidos de sus radios. Siobhan había pasado la información y el resultado no se había hecho esperar.

Un policía de paisano fue hacia él.

— ¿Qué demonios hacen aquí?

Rebus se encogió de hombros con las manos en los bolsillos.

— ¿Observador... oficioso? —dijo.

El inspector jefe Grogan entrecerró los ojos. Pero su mente estaba en otra parte y no tenía tiempo para discutir, ni ganas.

— ¿Está ahí? —preguntó Rebus, señalando con la cabeza el edificio de LTS, la clásica nave industrial sin ventanas de techo ondulado.

Grogan negó con la cabeza.

—Hemos venido a todo gas, pero por lo visto hoy no ha ido a trabajar.

— ¿De permiso? —preguntó Rebus con el ceño fruncido.

—No ha avisado. Llamaron desde la centralita a su casa, pero no contesta.

— ¿Van ahora para allá?

Grogan asintió.

Rebus no le preguntó si podían ir con ellos, porque se lo habría negado. Pero una vez estuviera en marcha la caravana, nadie iba a percatarse de que había un coche de más al final de la cola.

Volvió a subir al Peugeot y, mientras Morton daba marcha atrás, le explicó lo que harían. Jack Morton aparcó un momento para aguardar a que los coches de policía dieran la vuelta para salir del polígono y a continuación ellos fueron detrás.

Tomaron dirección norte hacia Dee por Anderson Drive, cruzando ante otros edificios de la Universidad Robert Gordon y diversas sedes de empresas petroleras hasta salir de Anderson Drive, pasar ante la Summerhill Academy e internarse en la maraña urbanizada de las afueras con sus zonas verdes.