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Chapters (45)
  1. Agradecimientos
  2. Capital desierta
  3. Capítulo 1
  4. Capítulo 2
  5. Capítulo 3
  6. Capítulo 4
  7. Susurro de lluvia
  8. Capítulo 5
  9. Capítulo 6
  10. Capítulo 7
  11. Capítulo 8
  12. Capítulo 9
  13. Capítulo 10
  14. Capítulo 11
  15. Ciudad granito
  16. Capítulo 12
  17. Capítulo 13
  18. Capítulo 14
  19. Capítulo 15
  20. Capítulo 16
  21. Capítulo 17
  22. Crudo muerto
  23. Capítulo 18
  24. Capítulo 19
  25. Capítulo 20
  26. El terror en sueños
  27. Capítulo 21
  28. Capítulo 22
  29. Capítulo 23
  30. Capítulo 24
  31. Capítulo 25
  32. Capítulo 26
  33. Capítulo 27
  34. Al norte del infierno
  35. Capítulo 28
  36. Capítulo 29
  37. Capítulo 30
  38. Capítulo 31
  39. Capítulo 32
  40. Capítulo 33
  41. Capítulo 34
  42. Capítulo 35
  43. Capítulo 36
  44. EPÍLOGO
  45. Notas

Harley se encogió de hombros.

—Fuera de aquí vivían en cobertizos, así que a lo mejor no necesitaban tejado. Los muros son dobles y huecos y una de las galerías conduce a lo alto. —Miró a su alrededor—. Hay muchas cosas que no sabemos. Lleva ahí dos mil años —añadió mirando a Rebus— y ahí seguirá después de que se acabe el petróleo.

—No lo dudo.

—Hay gente que no lo ve. El dinero los vuelve miopes.

— ¿Cree que todo es por dinero, Jake?

—En absoluto, qué va. Vengan, les enseñaré la torre.

Volvieron a salir al viento y cruzaron la explanada de hierba para descender hasta el muro bajo de lo que había sido una casa de piedra de tamaño regular, de la que no quedaban más que cuatro paredes. Dieron la vuelta al recinto, acompañados por Briony, mientras Morton se rezagaba renuente a abandonar el fuerte.

—Mousa Broch siempre ha sido un refugio para perseguidos. Hay una historia en la saga Orkneyinga sobre una pareja que huye y se esconde aquí... —dijo el joven sonriendo a Briony.

— ¿Se enteró de que habían matado a Mitch? —inquirió Rebus.

—Sí.

— ¿Cómo?

—Telefoneé a Jo.

— ¿Jo?

—Joanna Bruce. Mitch y ella habían estado saliendo.

Por fin la de las trencitas tenía nombre.

— ¿Y ella cómo lo sabía?

—Salió en la prensa de Edimburgo. Jo lee muchos periódicos... Lo primero que hace por la mañana es leerse los periódicos para ver si hay algo que interese a los grupos activistas.

— ¿Y usted no se lo contó a Briony?

—Te habrías preocupado —dijo Harley cogiendo la mano de su novia y besándosela.

—Dos preguntas, señor Harley: ¿por qué cree que asesinaron a Mitch, y quién cree que lo hizo?

Harley se encogió de hombros.

— ¿Quién lo hizo...? Yo no podría demostrar nada. Pero sé por qué lo mataron... por culpa mía.

— ¿Culpa suya?

—Fui yo quien le dije que sospechaba del Negrita.

El barco que había mencionado el de la pelliza durante el vuelo a Sullom Voe antes de cerrarse en banda.

— ¿Qué sucedió?

—Fue hace meses. ¿Sabe que ahora en Sullom Voe se aplica un reglamento de lo más estricto? Hubo una época en que los petroleros vertían toda la basura al acercarse a la costa para ahorrarse la limpieza en la terminal... Ganaban tiempo y eso era dinero. Morían el martín pescador negro, los patos buceadores, los cormoranes, los patos de flojel y hasta las nutrias. Ahora ya no sucede..., se han vuelto más rigurosos. Pero se siguen cometiendo errores. Y es lo que pasó con el Negrita.

— ¿Una mancha negra?

Harley asintió con la cabeza.