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Chapters (45)
  1. Agradecimientos
  2. Capital desierta
  3. Capítulo 1
  4. Capítulo 2
  5. Capítulo 3
  6. Capítulo 4
  7. Susurro de lluvia
  8. Capítulo 5
  9. Capítulo 6
  10. Capítulo 7
  11. Capítulo 8
  12. Capítulo 9
  13. Capítulo 10
  14. Capítulo 11
  15. Ciudad granito
  16. Capítulo 12
  17. Capítulo 13
  18. Capítulo 14
  19. Capítulo 15
  20. Capítulo 16
  21. Capítulo 17
  22. Crudo muerto
  23. Capítulo 18
  24. Capítulo 19
  25. Capítulo 20
  26. El terror en sueños
  27. Capítulo 21
  28. Capítulo 22
  29. Capítulo 23
  30. Capítulo 24
  31. Capítulo 25
  32. Capítulo 26
  33. Capítulo 27
  34. Al norte del infierno
  35. Capítulo 28
  36. Capítulo 29
  37. Capítulo 30
  38. Capítulo 31
  39. Capítulo 32
  40. Capítulo 33
  41. Capítulo 34
  42. Capítulo 35
  43. Capítulo 36
  44. EPÍLOGO
  45. Notas

—Ya sé que no soy el más indicado para dar consejos matrimoniales, pero hay una cosa que quiero que sepas: Brian ha nacido para policía. No quiere perderte y sufre una barbaridad, pero si abandona el cuerpo será la muerte lenta para él. Como es incapaz de dejarlo, lo que hace es buscarse complicaciones para que a los jefes no les quede otra alternativa que expulsarle. Pero ése no es modo de solucionar el problema.

Nell continuó un rato sin decir nada. Fueron hacia Potterrow, cruzaron el semáforo y se encaminaron hacia Greyfriars, donde paraban casi todas las líneas de autobús.

—Me hago cargo de lo que dices —dijo ella por fin—. Me lo expones como una situación insoluble.

—En absoluto.

—Haz el favor de escucharme. —Le brillaban los ojos a la luz de la farola—. No quiero pasarme el resto de mi vida aguardando la fatal llamada telefónica. No quiero hacer planes para el fin de semana y las vacaciones para luego anularlos porque antes que nada está cualquier investigación o una comparecencia judicial. Es pedir demasiado.

—Más que pedir demasiado —admitió Rebus—, es estar en la cuerda floja sin red debajo. Pero de todos modos...

— ¿Qué?

—Tú puedes hacer que funcione. No eres la única. Quizá no puedas planificar las cosas, y habrá anulaciones y lágrimas. Se trata de saber aprovechar las oportunidades que se presenten.

— ¿No estaré por casualidad en el programa de la doctora Ruth? —Rebus lanzó un suspiro y ella se detuvo y le cogió de la mano—. Mira, John, sé por qué haces esto. Brian sufre y a ti no te gusta verle así. A mí tampoco.

Se oyó una sirena a lo lejos, en dirección a High Street y Nell se estremeció. Rebus lo advirtió, la miró a los ojos y comprendió. Asintió con la cabeza. Tenía razón; también su mujer había dicho lo mismo. Y conocía aquella misma situación: la actitud de Morton y su expresión. Nell reanudó la marcha.

—Dejará la policía, Nell. Hará que lo expulsen. Pero el resto de su vida... No volverá a ser el mismo, Nell. No volverá a ser el mismo.

— ¿Y a mí qué? —replicó ella.

—Lo dices sin pensar.

—Pues sí.

—Asumes ese riesgo, ¿y no vas a asumir el reto de que siga en la policía? —El rostro de Nell se endureció, pero Rebus no le dio margen de réplica—. Aquí llega tu autobús. Piénsatelo, Nell.

Se dio media vuelta en dirección a los Meadows.