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Chapters (45)
  1. Agradecimientos
  2. Capital desierta
  3. Capítulo 1
  4. Capítulo 2
  5. Capítulo 3
  6. Capítulo 4
  7. Susurro de lluvia
  8. Capítulo 5
  9. Capítulo 6
  10. Capítulo 7
  11. Capítulo 8
  12. Capítulo 9
  13. Capítulo 10
  14. Capítulo 11
  15. Ciudad granito
  16. Capítulo 12
  17. Capítulo 13
  18. Capítulo 14
  19. Capítulo 15
  20. Capítulo 16
  21. Capítulo 17
  22. Crudo muerto
  23. Capítulo 18
  24. Capítulo 19
  25. Capítulo 20
  26. El terror en sueños
  27. Capítulo 21
  28. Capítulo 22
  29. Capítulo 23
  30. Capítulo 24
  31. Capítulo 25
  32. Capítulo 26
  33. Capítulo 27
  34. Al norte del infierno
  35. Capítulo 28
  36. Capítulo 29
  37. Capítulo 30
  38. Capítulo 31
  39. Capítulo 32
  40. Capítulo 33
  41. Capítulo 34
  42. Capítulo 35
  43. Capítulo 36
  44. EPÍLOGO
  45. Notas

—Hay aspectos disciplinarios —prosiguió Ancram—, pero pueden ser tratados conjuntamente con la investigación del caso Spaven. —Hizo una pausa—. Igual que lo del sargento Holmes.

Rebus no tuvo más remedio que entrar al trapo.

— ¿Qué pasa con él?

—Cuando fuimos a recoger las notas de Spaven, un funcionario nos dijo que habían suscitado un gran interés últimamente. Holmes las había estado consultando dos o tres días seguidos, a veces horas enteras, en lugar de atender sus obligaciones. —Otra pausa—. Usted también estaba en la lista de visitas. Por lo visto fue a verle. ¿Quiere decirme qué es lo que se traía entre manos?

Silencio.

— ¿Eliminar las pruebas?

— ¡Váyase a la mierda!

—Es lo que parece. Un lío estúpido, sea como fuere. El se ha negado a hablar y se le aplicará una sanción disciplinaria que podría costarle el empleo.

Rebus puso cara de palo, pero la procesión iba por dentro.

—Vamos —dijo Ancram—, volvemos a Edimburgo. Mi chofer llevará su coche y nosotros iremos en el mío. Quizá podamos charlar un poco por el camino.

Rebus se puso en pie y se acercó a Grogan, quien cuadró los hombros como a la defensiva. Lumsden cerró los puños, alerta. Rebus aproximó unos centímetros su rostro al de Grogan.

— ¿Se deja sobornar, señor?

Tenía su gracia ver aquel cabezón congestionado, mostrando las venas hinchadas y arrugas.

Ancram le amonestó:

—John...

—Es una pregunta sincera. Si no se deja, será mucho más fácil que ponga vigilancia a dos mañosos de Glasgow que andan por aquí por lo visto de vacaciones: Eve y Stanley Toal, aunque su verdadero nombre es Malky. El papá se llama Joseph Toal, Tío Joe, y es el amo de Glasgow, donde el inspector jefe Ancram trabaja, vive, derrocha el dinero y compra sus trajes. Eve y Stanley alternan en el club Burke's, un local donde la coca no es precisamente un dulce. Allí me llevó el sargento Lumsden, y me dio la impresión de que era cliente habitual. Y el propio sargento Lumsden me recordó que fue allí donde Johnny Biblia eligió su primera víctima. Y aquella misma noche, el sargento Lumsden me llevó en coche al puerto sin que yo se lo pidiera. —Miró a Lumsden—. Muy astuto el juego del sargento Lumsden. No es de extrañar que le llamen Ludo.

—No tolero comentarios malévolos sobre mis subordinados.

—Vigilen a Eve y Stanley —insistió Rebus—. Y si hay una filtración, ya sabe de dónde procede.

Del mismo sitio hacia donde miraba él.

Lumsden se abalanzó, dispuesto a estrangularle, pero Rebus se lo quitó de encima.

—Tienes más mierda que una sentina, Lumsden. ¡No creas que no lo sé!

Lumsden lanzó un directo que Rebus esquivó. Ancram y Grogan los separaron. Grogan señaló con un dedo a Rebus, pero se dirigió a Ancram.