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Chapters (45)
  1. Agradecimientos
  2. Capital desierta
  3. Capítulo 1
  4. Capítulo 2
  5. Capítulo 3
  6. Capítulo 4
  7. Susurro de lluvia
  8. Capítulo 5
  9. Capítulo 6
  10. Capítulo 7
  11. Capítulo 8
  12. Capítulo 9
  13. Capítulo 10
  14. Capítulo 11
  15. Ciudad granito
  16. Capítulo 12
  17. Capítulo 13
  18. Capítulo 14
  19. Capítulo 15
  20. Capítulo 16
  21. Capítulo 17
  22. Crudo muerto
  23. Capítulo 18
  24. Capítulo 19
  25. Capítulo 20
  26. El terror en sueños
  27. Capítulo 21
  28. Capítulo 22
  29. Capítulo 23
  30. Capítulo 24
  31. Capítulo 25
  32. Capítulo 26
  33. Capítulo 27
  34. Al norte del infierno
  35. Capítulo 28
  36. Capítulo 29
  37. Capítulo 30
  38. Capítulo 31
  39. Capítulo 32
  40. Capítulo 33
  41. Capítulo 34
  42. Capítulo 35
  43. Capítulo 36
  44. EPÍLOGO
  45. Notas

Rebus no contestó. Era innecesario: se había rendido al sueño. Podía despertarla, ayudarla a subir a un taxi. Podía llevarla a casa; a aquella hora, Glasgow estaba a menos de una hora de coche. Pero la tapó con el edredón y dejó la música tan baja que casi no se oían las entradas de Viv Stanshall. Fue a sentarse en un sillón junto a la ventana y se tapó con un abrigo. La calefacción de gas caldeaba el cuarto. Esperaría a que se despertase y se ofrecería a llamar a un taxi o bien a hacer de chofer. Ella diría.

Tenía mucho que pensar, mucho que planear. Y una idea para el día siguiente, Ancram y la investigación. Estaba perfilándola, dándole forma, consolidándola. Mucho que pensar...

Le despertó la luz de las farolas de la calle y tuvo la sensación de no haber dormido mucho; miró hacia el sofá y vio que Kayleigh no estaba. Iba a cerrar de nuevo los ojos cuando advirtió que en el suelo estaba la cazadora vaquera.

Se levantó medio adormecido; ahora deseaba despejarse. La luz del recibidor estaba encendida y la puerta de la cocina, abierta. También había luz...

La encontró junto a la mesa, con dos paracetamol en la mano y un vaso de agua en la otra. Y los recortes de prensa esparcidos, delante. Dio un respingo al verle y a continuación fijó la mirada en la mesa.

—Buscaba café para despejarme y encontré eso.

—Trabajo —comentó Rebus lacónico.

—No sabía que era usted del equipo de investigación del caso Johnny Biblia.

—No lo soy —replicó él, recogiendo los papeles y volviéndolos a guardar en el armario—. No queda café. Se me acabó.

—Me arreglo con el agua —dijo ella, tragando las tabletas.

— ¿Resaca?

Ella dio un buen trago de agua y asintió.

—Creo que se me pasará. —Le miró fijamente—. No estaba fisgando. Quiero que quede claro.

Rebus se encogió de hombros.

—Si sale en el programa, los dos sabremos de dónde viene.

— ¿A qué viene ese interés por Johnny Biblia?

—Por nada. —Comprendió que no colaba—. Es difícil de explicar.

—Pruebe.

—No sé... llámelo el final de la inocencia.

Rebus bebió un par de vasos de agua y dejó que ella se fuese al cuarto de estar. Volvió con la cazadora puesta, sacándose el pelo por fuera.

—Me voy.

— ¿Quiere que la deje en algún sitio? —Negó con la cabeza—. ¿Y la botella?

—Quizá podamos acabarla en otra ocasión.

—No le garantizo que aún la tenga.

—No pasa nada.

Se dirigió a la puerta, la abrió y se volvió hacia él.

— ¿Se ha enterado de ese ahogado en Ratho?

—Sí —contestó impasible.

—Fergus McLure; le entrevisté hace poco.

— ¿Ah, sí?

—Era amigo de Spaven.

—No lo sabía.