Back Sarah Jane
Chapters (29)
  1. Cover Page
  2. Portada
  3. Portadilla
  4. Créditos
  5. Dedicatoria
  6. Citas
  7. 1
  8. 2
  9. 3
  10. 4
  11. 5
  12. 6
  13. 7
  14. 8
  15. 9
  16. 10
  17. 11
  18. 12
  19. 13
  20. 14
  21. 15
  22. 16
  23. 17
  24. 18
  25. 19
  26. 20
  27. 21
  28. 22
  29. Nota

—El del mostrador tenía el arma. El señor Fabrizi se las ha visto con él primero. El zopenco este lo ha visto, ha intentado huir y se ha caído, o sea que luego le ha tocado a él, mientras su colega se retorcía en el suelo.

El señor Fabrizi me tendió un bastón. Desgastado, con la empuñadura tersa por efecto del uso. Caliente al tacto.

—En mi país fui soldado durante once años —dijo—. ¿Voy a quedar detenido?

—Nada de eso. —A la vez que levantaba el bastón, le dije que me lo tendría que quedar un tiempo, pero que con toda seguridad se lo devolvería.

Asintió, todavía receloso, como era comprensible. En su país, el suelo podía desaparecer bajo sus pies entre un latido y el siguiente.

Más papeleo, entonces. Informes de detención, abrir ficha a los presos, inventario de efectos personales. Y un comunicado de carácter destacado a otros cuerpos policiales para informar a todos de que teníamos bajo custodia a los que creíamos que eran los atracadores de tiendas de conveniencia. Las autoridades estatales podían pasar a recogerlos cuando quisieran.

Dos días, del tirón. El jueves es como abrirte paso a través de un autobús abarrotado que se bambolea al pasar por todos y cada uno de los baches del pueblo. El viernes, estás sentada en la silla de Cal preguntándote que coño hace alguien igualito que Pryor Mills en Farr, callejeando justo por la acera frente a tu despacho.

El nombre de Pryor se deriva del título que ostenta el superior de un priorato, de cualquier colectivo religioso, un monasterio, una abadía, un convento de monjas. Está un rango oficial por debajo del de abad. Lo consulté cuando él y Bullhead empezaron a coleguear, porque nunca había oído ese nombre y el tipo que lo llevaba me despertó una antipatía instintiva que con el tiempo dejó paso al miedo. Pryor era otro poli, el compinche de Bullhead. Antes había sido alguacil o ayudante de alguna clase; los detalles eran imprecisos del mismo modo en que lo eran las explicaciones acerca de por qué había dejado ese puesto. Probablemente la lista empezaría por insubordinación, uso excesivo de la fuerza, misoginia y brutalidad.