Back Sarah Jane Save as PDF
Chapters (29)
  1. Cover Page
  2. Portada
  3. Portadilla
  4. Créditos
  5. Dedicatoria
  6. Citas
  7. 1
  8. 2
  9. 3
  10. 4
  11. 5
  12. 6
  13. 7
  14. 8
  15. 9
  16. 10
  17. 11
  18. 12
  19. 13
  20. 14
  21. 15
  22. 16
  23. 17
  24. 18
  25. 19
  26. 20
  27. 21
  28. 22
  29. Nota

Entonces la noche que estaba tumbada viendo cómo las luces de los coches centelleaban en hojas húmedas de la lluvia que había caído más temprano, sonó el teléfono. Antes, había despertado de súbito de sueños poblados por pasillos radiantemente iluminados, apartamentos vacíos y tenebrosos interrogadores e, incapaz de volver a dormirme, encendí la radio en la que tenía sintonizada para noches insomnes como esa una emisora local que emitía dramas radiofónicos de los viejos tiempos. Algo sobre intrigas políticas y amor condenado al fracaso en la antigua Roma, pero no llegué a oír mucho.

En lo que comunicó por radio como una parada rutinaria de tráfico, Ran había recibido un disparo. Dejaron el coche robado en el escenario del crimen; no identificaron nunca al autor. Ran murió antes de que yo llegara al hospital.

6

Aquí es donde empieza la historia, supongo. Después de Yves. Mucho después de Ran. Por mucho que te empeñes en escudriñar mapas y planes, rara vez llegas adonde crees que vas. Pero a veces piezas sueltas de tu vida encajan, como cuando el servicio militar, ese título universitario que me saqué por ninguna razón en concreto y haber estado expuesta al trabajo de policía mientras vivía con Ran se entrelazaron el día que entré por las puertas de doble hoja en Hob Street y solicité empleo en la policía.

Era la primera vez que hablaba con alguien sobre el desierto y cómo llegué allí, el chaval delgaducho con el lanzagranadas y Oscar, y sigo sin saber por qué lo hice. Pero mi boca había cobrado vida propia, y Cal Phillips, que era veterano de (en sus palabras) una de esas guerras de las que ya no habla nunca nadie, me prestó oídos. Dijo que supo que el puesto era mío media hora antes que yo.

No pienso decir que no hubo momentos de inactividad. No hay ángulos rectos en la naturaleza, pocas líneas rectas en la vida. No salí del hospital y crucé medio continente para entrar directamente en el despacho de Cal. Un montón de mañanas y carreteras chungas entre una cosa y otra. Pero no voy a llenar los espacios en blanco, ni voy a intentar fingir que todo enlaza. No es así.