Back Sarah Jane
Chapters (29)
  1. Cover Page
  2. Portada
  3. Portadilla
  4. Créditos
  5. Dedicatoria
  6. Citas
  7. 1
  8. 2
  9. 3
  10. 4
  11. 5
  12. 6
  13. 7
  14. 8
  15. 9
  16. 10
  17. 11
  18. 12
  19. 13
  20. 14
  21. 15
  22. 16
  23. 17
  24. 18
  25. 19
  26. 20
  27. 21
  28. 22
  29. Nota

Volví a comisaría después de pasar por casa de Paul. Brag estaba allí, colgando el teléfono con un último «Sí, señora» y aire de estar también él un poco desconectado. Le pregunté si se encontraba bien.

—La mujer del pastor Hamilton, dice que oye otra vez ruidos raros procedentes de la iglesia. He dicho que enviaba a alguien ahora mismo.

La mayoría de las veces, bastaba con decirlo. Ya se le pasaría.

—Ah, y voy a hacer el turno de Emily, Sarah. Espero que no te importe. Su marido está otra vez en el hospital.

—¿Cáncer?

—Dice que ahora lo tiene en la espina dorsal.

—Mañana me paso por allí, dile que lo tenemos presente.

Apenas me había dejado caer en la silla de Cal detrás de la mesa cuando Brag se asomó a la puerta.

—¿Está bien Paul?

—Relativamente. La segunda estrofa, igual que la primera.

Se demoró.

—Soy buena persona, ¿verdad, Sarah?

¿Por qué hace eso la gente? ¿Porque soy mayor? ¿Mujer? ¿Porque procedo del ancho mundo lejos de Farr? Soy una opción mala de narices si se trata de pedirle a alguien consejo acerca de cómo vivir.

Asentí.

—Paul Manning también. En tu ausencia, estaba pensando en él. Nunca ha tenido muchas oportunidades, ¿verdad?

—La verdad es que no, pero se las apaña. La mayoría es amable con él. Arreglamos las grietas como mejor podemos.

Sonó el teléfono delante. Un camión de basura avanzaba pesadamente por la callejuela de atrás.

—Como muchas otras cosas, supongo. Lo que hay que hacer es pararse a mirar. Gracias, Sarah.

No añadí que la empatía, la capacidad de situarnos en la vida de otra persona, por distinta que pueda parecer esa vida, es lo que nos salvará, si algo puede salvarnos.

Y entonces no sabía que Brag había sido fruto de unos padres diagnosticados con una deficiencia mental grave, que se conocieron en el centro de atención especial donde crecieron. Al llegar a la mayoría de edad, solicitaron abandonar el centro, se casaron y, más adelante, tuvieron al pequeño Brag: un niño intelectualmente normal educado en un hogar cuyos adultos tenían aptitudes cognitivas limitadas y una compresión apenas básica de emociones, motivaciones y relaciones.

Lo averigüé después.

Y eso, según resultó, era lo que haría de él un gran sheriff.

13

Y luego está esto.

Después de años de abrirme camino con suma cautela por campos de minas como quien anda sobre cáscaras de huevo, guardar las distancias y no sentirme atraída por ninguna otra posibilidad, convencida de que había renunciado para siempre a tal cosa, me encontraba de nuevo liada con otro ser humano.