Chapters (29)
Jenni estaba junto a la mesa antes casi de que nos hubiéramos sentado, con té y una bandeja de diminutos rollitos de huevo, montando un buen alboroto como siempre con motivo de nuestra presencia. Cuánto hacía que no nos veía, qué tal iba eso de velar por que las calles fueran seguras y la gente honrada, ¿habíamos tenido ocasión de dejarlo por un rato, desconectar y respirar hondo? Ella había regresado recientemente de un viaje a China con su abuelo, al pueblo en el que nació él, era la primera vez que iba. Todavía estaba intentando decidir qué pensaba y sentía sobre todo lo que había visto.
La bolera, allá donde nací, tenía espejos colocados en ambos laterales. Levantabas la bola, mirabas el espejo a la derecha y ahí estabas. El de la izquierda tenía la misma imagen mezclada con un reflejo procedente del espejo derecho, y el derecho a su vez (al menos en la imaginación) reflejaba ambos, un brazo tras otro levantando una bola tras otra.
Así tuve la sensación de que era el jueves.
Un comunicado estatal me esperaba cuando entré a trabajar esa mañana. Había habido una serie de robos en tiendas de conveniencia en la zona norte del estado. Dos hombres, uno blanco, otro seguramente hispano, los dos de en torno a treinta años. El de piel más morena llevaba un arma, del calibre 22 a juzgar por las descripciones. Se habían llevado sumas pequeñas en todas las ocasiones, como cabría esperar, pues la mayoría de los comercios, ya fueran franquicias o negocios familiares, habían adoptado un sistema de recogida de la recaudación. Las horas de los atracos no seguían unas pautas definidas. Y no se había recurrido a la violencia de verdad, todavía.
Busqué un mapa del estado en el ordenador y ubiqué los lugares. Formaban una serie de zetas desgalichadas que tendían hacia el sur, siempre a la salida de autopistas, oscilando entre carreteras estatales y rurales. No había mucho más que deducir, aparte de que el rumbo que seguían los dos, por irregular que fuera, podía llevarlos a las inmediaciones de Farr. Hice una nota para alertar a todos de que en sus patrullas de rutina no olvidaran pasar a menudo por delante de Joe’s QuikE, Grab-Go y otros establecimientos así.