Back Sarah Jane
Chapters (29)
  1. Cover Page
  2. Portada
  3. Portadilla
  4. Créditos
  5. Dedicatoria
  6. Citas
  7. 1
  8. 2
  9. 3
  10. 4
  11. 5
  12. 6
  13. 7
  14. 8
  15. 9
  16. 10
  17. 11
  18. 12
  19. 13
  20. 14
  21. 15
  22. 16
  23. 17
  24. 18
  25. 19
  26. 20
  27. 21
  28. 22
  29. Nota

El programa de esta noche podría ser sobre un hombre paralizado, un veterano, que trabaja como humorista sentado en su silla de ruedas en el bar más molón de la ciudad, resolviendo misterios en su tiempo libre mientras cría una especie poco común de pájaro que salvará al mundo de gigantescas orugas del tomate a fuerza de cantarles. Entre una cosa y otra, el tipo piensa y entorna los ojos con frecuencia.

Otra cosa que hago paseando es observar el modo de andar y el porte de otros transeúntes. Esa fascinación por el lenguaje corporal que descubrí en el Granero de los Paletos, por lo que revela la gente detrás de la fachada que muestra, persiste. El hombre de veintitantos con pantalón cargo y zapatillas deportivas de baratillo, por ejemplo, cuya cabeza parece moverse independientemente del cuerpo. O cómo una joven que lleva un sencillo vestido de verano adelanta el pie derecho describiendo un leve arco. El caballero entrado en años que cambia su conversación consigo mismo por una sonrisa radiante, como si hubiera pulsado un interruptor, cuando vamos a cruzarnos.

Ahí hay historias. Vidas. Mundos.

De vuelta en casa (siempre tengo la sensación de que la palabra casa debería ir entre comillas, en cursiva, con espacios de más para que respire) muelo un par de puñados de Blue Mountain, echo agua caliente en la cafetera francesa y, cuando llega el momento, presiono el émbolo igual que si acabara de gritar «¡Carga a punto de estallar!».

El café es oscuro, profundamente intenso y estratificado, misterioso. «Huele a buena tierra, como a tierra recién arada —decía mi amiga Vickie (antes Victor)— y sabe como si hubiera dejado atrás este mundo camino de algún sitio mejor». Vickie no creía ni por asomo que hubiera un sitio mejor, pero la expresión era de lo más acertada.

Leo mientras tomo el café, hago cincuenta flexiones y como dos manzanas. Lo de las flexiones lo mantengo del entrenamiento básico y de semanas de pasar el rato sin nada que hacer destacada en el extranjero. Por entonces me alimentaba de manzanas, más o menos. Una vez oí a un músico explicar cómo sobrevivía de gira. Desayuno como un leñador y no como más que un montón de manzanas el resto del día, dijo.