Chapters (33)
- Sjowall amp; Wahlöö - Roseanna
- INTRODUCCIÓN
- Capítulo 1
- Capítulo 2
- Capítulo 3
- Capítulo 4
- Capítulo 5
- Capítulo 6
- Capítulo 7
- Capítulo 8
- Capítulo 9
- Capítulo 10
- Capítulo 11
- Capítulo 12
- Capítulo 13
- Capítulo 14
- Capítulo 15
- Capítulo 16
- Capítulo 17
- Capítulo 18
- Capítulo 19
- Capítulo 20
- Capítulo 21
- Capítulo 22
- Capítulo 23
- Capítulo 24
- Capítulo 25
- Capítulo 26
- Capítulo 27
- Capítulo 28
- Capítulo 29
- Capítulo 30
- RESEÑA BIBLIOGRÁFICA
Martin Beck se puso la americana y quitó el cerrojo de la puerta. Luego volvió a su sitio. Extendió todos los papeles y se quedó inmóvil con los codos sobre la mesa y la frente apoyada en las manos.
Capítulo 14
Martin Beck levantó la vista de las actas de declaración al entrar Melander a su despacho sin llamar. Ocurría muy pocas veces.
—Karl-Åke Eriksson-Stolt —dijo Melander—, ¿no te acuerdas de él?
Martin Beck se quedó un momento pensativo.
—El fogonero del Diana,quieres decir. ¿Se llamaba así?
—Ahora se llama Eriksson. Hace dos años y medio se llamaba Eriksson-Stolt. Entonces fue condenado a un año de cárcel por mantener relaciones sexuales con una menor de apenas trece años. ¿No te acuerdas? Un canalla prepotente y sinvergüenza de pelo largo.
—Sí, creo que me acuerdo. ¿Estás seguro de que se trata del mismo tipo?
—Lo he comprobado con la agencia de empleo de los marineros. Es el mismo hombre.
—No recuerdo muy bien qué ocurrió. ¿No vivía en Sundbyberg?
—En Hagalund. Con su madre. Ocurrió un día mientras la madre se encontraba fuera trabajando, él no hacía nada. Se llevó a la hija del portero a su casa. No había cumplido aún los trece años, luego resultó que era un poco retrasada. La engañó para que bebiera alcohol, aguardiente y zumo, creo recordar, y cuando estaba lo suficientemente bebida abusó de ella.
—Tengo entendido que fueron los padres de la niña los que le denunciaron.
—Sí, yo fui a buscarlo. Durante los interrogatorios intentó hacerse el duro y declaró que pensaba que la niña tenía la «edad de consentimiento» y había querido hacerlo. En realidad, su aspecto era el de una niña de once años a lo sumo, además parecía muy infantil para su edad. El médico que la examinó temió que le quedaran secuelas de por vida, pero no sé. De todas maneras, Eriksson fue condenado a un año de trabajos forzosos.
Martin Beck sintió un escalofrío en todo el cuerpo sólo de pensar que aquel hombre hubiera coincidido con Roseanna a bordo del Diana.
—¿Dónde está ahora? —preguntó.
—En un barco de carga finlandés. Creo que se llamaba Kalajoki.Voy a averiguar dónde se encuentra ella. ¿Te has dado cuenta de que he dicho «ella»?
Mientras Melander cerraba la puerta, Martin Beck cogió el teléfono y llamó a Motala.
—Hay que atraparlo —comentó Ahlberg—. Llámame en cuanto hayas hablado con la compañía naviera. Lo quiero aquí aunque tenga que ir yo mismo nadando a por él. El otro fogonero también se ha enrolado en un barco, pero pronto conseguiré localizarlo. Además, volveré a visitar al jefe de máquinas. Ha abandonado el mar, ahora trabaja en Electrolux.