Chapters (33)
- Sjowall amp; Wahlöö - Roseanna
- INTRODUCCIÓN
- Capítulo 1
- Capítulo 2
- Capítulo 3
- Capítulo 4
- Capítulo 5
- Capítulo 6
- Capítulo 7
- Capítulo 8
- Capítulo 9
- Capítulo 10
- Capítulo 11
- Capítulo 12
- Capítulo 13
- Capítulo 14
- Capítulo 15
- Capítulo 16
- Capítulo 17
- Capítulo 18
- Capítulo 19
- Capítulo 20
- Capítulo 21
- Capítulo 22
- Capítulo 23
- Capítulo 24
- Capítulo 25
- Capítulo 26
- Capítulo 27
- Capítulo 28
- Capítulo 29
- Capítulo 30
- RESEÑA BIBLIOGRÁFICA
Era el decimoquinto día después de la idea de las fotografías, ya habían podido identificar con certeza a cuarenta y un pasajeros, los cuales aparecían en una o más fotos. Además, las series se habían ampliado con dos fotos más de la mujer de Lincoln. Ambas sacadas en el canal de Södertälje. En una se la veía al fondo, borrosa, dando la espalda al fotógrafo; en la otra de perfil junto a la regala, con el puente del ferrocarril al fondo. Tres horas menos para su muerte y Roseanna McGraw se había quitado las gafas oscuras y entornaba los ojos al sol. El viento mecía su oscuro cabello y tenía la boca entreabierta, como si quisiera decir algo o acabara de bostezar. Martin Beck la estudió con la lupa durante mucho tiempo. Al final dijo:
—¿Quién ha hecho esa foto?
—Una danesa —dijo Melander—. Vibeke Amdal, de Copenhague. Viajaba sola en un camarote individual.
—Averigua lo que puedas acerca de ella.
Media hora más tarde cayó la bomba.
—Telegrama urgente de Estados Unidos —dijo la mujer de telégrafos—, ¿se lo leo? «Struck goldmine yesterday. Ten rolls eight millimeter color film and 150 stills. You will see a lot of Roseanna McGraw. Some unknown character seems to be with her. Panamerican guarantees delivery Stockholm Thursday. Kafka.»¿Quiere que intente hacerle una traducción?
—Sí, por favor.
—«Me topé con una mina de oro ayer. Diez rollos de película de ocho milímetros en color y ciento cincuenta fotografías. Verán mucho a Roseanna McGraw. Una figura desconocida parece estar junto a ella. Panamerican garantiza la entrega en Estocolmo el jueves.» Firmado Kafka.
Martin Beck se desplomó en la silla. Se masajeó el nacimiento del pelo y echó un vistazo a la agenda de su mesa.
Era el día de Katarina. Miércoles, 25 de noviembre de 1964.
Fuera caía una lluvia afilada y fría. La nieve no tardaría en llegar.
Capítulo 19
Vieron la película en un laboratorio enfrente de la Estación del Norte. Había muy poco espacio en la sala de proyección, incluso en ocasiones como ésta a Martin Beck le costaba superar su aversión a las aglomeraciones.
Estaban presentes el comisario jefe y el fiscal provincial de Linköping. Larsson, Ahlberg y el fiscal de la ciudad habían venido en coche desde Motala. Además, Kollberg, Stenström y Melander.
Incluso Hammar, que había visto más crímenes en su vida que todos los demás juntos, se mantenía callado, tenso y en actitud expectante.
Las luces se apagaron.
El proyector empezó a sonar.
—Ajá, sí, sí… bien, bien.
Kollberg no se podía callar, como siempre.