Back Sarah Jane
Chapters (29)
  1. Cover Page
  2. Portada
  3. Portadilla
  4. Créditos
  5. Dedicatoria
  6. Citas
  7. 1
  8. 2
  9. 3
  10. 4
  11. 5
  12. 6
  13. 7
  14. 8
  15. 9
  16. 10
  17. 11
  18. 12
  19. 13
  20. 14
  21. 15
  22. 16
  23. 17
  24. 18
  25. 19
  26. 20
  27. 21
  28. 22
  29. Nota

Al oírlo, la mujer volvió la vista hacia mí. Yo tenía vigilados los pies del hombre con la visión periférica mientras ella se lo pensaba, vacilaba, se decidía.

—La chica dice que es hija de este.

—Bien, vale. Ya nos entendemos. —Esperé un par de segundos—. ¿Vive usted en la casa, señora?

—Yo y Karl.

—Y usted, señorita, ¿le importa salir ahí fuera conmigo?

—Lo que sea para largarme de aquí.

La llevé al porche y cerré la puerta a nuestras espaldas. Nos alejamos un poco. Por una ventana vi que Davey hablaba con la pareja en el interior. No era un porche muy allá, solo un suelo y una barandilla de tablas sin desbastar claveteadas, esqueléticas. Por entre los tablones del suelo se veía una buena cosecha de algo que parecía col de los pantanos.

—Me llamo Sarah.

—Toni. Gracias por rescatarme de ahí. —Miraba en torno, de casa en casa—. Qué lugar tan raro. Se parece mucho a donde me crie, eso sí.

—¿No fue por aquí?

—Hacia el norte, allá por Meyer.

Donde, como dijo Cal una vez refiriéndose a la topografía tan diversa del estado, las montañas empiezan a encogerse de hombros.

Me miró a los ojos y volvió a desviar la mirada.

—Creía que iban a matarse. Estábamos ahí hablando. Ella se giró y al volverse de nuevo tenía ese cuchillo en la mano. Él cogió la sartén. Empezó a decir, Ruth, lo siento, una y otra vez.

—¿Por qué? ¿Por la sartén?

—O por mí.

—¿Habías estado alguna vez con él?

—No, señora.

—Pero dices que eres hija suya.

Asintió.

—¿Y por eso has venido hoy?

—Llevaba mucho tiempo intentando no hacerlo.

—¿Qué cambió?

Dentro, Davey y la pareja no se habían movido, aunque ya no tenían en la mano la sartén ni el cuchillo.

—Por lo visto, nunca sé por qué hago las cosas —dijo Toni—, ni siquiera cuando estoy haciéndolas. ¿A otros también les pasa?

—Prácticamente a todo el mundo que conozco.

—Esta vez, justo esta vez, lo sé.

Aguardé.

—Mi madre me habló de él hace ocho años, cuando tenía dieciséis. Murió el mes pasado. Cáncer de ovarios, era la tercera vez. Pensaba que él querría saberlo.

—Entonces, no has venido a...

—No quiero nada de él, no, señora.

—¿Se lo has dicho?

—No me han dado oportunidad.

Volvimos a entrar y, hasta donde nos fue posible, aclaramos la situación. La joven, Toni, se fue en su coche, un Hyundai azul mediano. Les dije a Karl y Ruth que Davey o yo volveríamos al día siguiente para ver cómo estaban, cerciorarnos de que todo fuera bien. Fue Davey quien acabaría yendo, solo para descubrir que Toni había ido de visita y estaban los tres sentados en la cocina tomando té con hielo.