Back Roseanna
Chapters (33)
  1. Sjowall amp; Wahlöö - Roseanna
  2. INTRODUCCIÓN
  3. Capítulo 1
  4. Capítulo 2
  5. Capítulo 3
  6. Capítulo 4
  7. Capítulo 5
  8. Capítulo 6
  9. Capítulo 7
  10. Capítulo 8
  11. Capítulo 9
  12. Capítulo 10
  13. Capítulo 11
  14. Capítulo 12
  15. Capítulo 13
  16. Capítulo 14
  17. Capítulo 15
  18. Capítulo 16
  19. Capítulo 17
  20. Capítulo 18
  21. Capítulo 19
  22. Capítulo 20
  23. Capítulo 21
  24. Capítulo 22
  25. Capítulo 23
  26. Capítulo 24
  27. Capítulo 25
  28. Capítulo 26
  29. Capítulo 27
  30. Capítulo 28
  31. Capítulo 29
  32. Capítulo 30
  33. RESEÑA BIBLIOGRÁFICA

A los diez días, la respuesta de Estados Unidos estaba sobre la mesa de Martin Beck por la mañana. Vio la carta enseguida, antes de cerrar la puerta. Mientras colgaba el abrigo se topó con su cara en el espejo junto al marco de la puerta. Le pareció pálida y ojerosa, con bolsas oscuras bajo los ojos, y no se debía ya a la gripe sino a la falta de sueño. Abrió el sobre grande y marrón de un tirón y sacó dos actas de declaración, una carta escrita a máquina y una hoja con datos biográficos. Hojeó los papeles con curiosidad, pero frenó su impulso de leerlos inmediatamente. En su lugar, se dirigió a la sección de documentos copia y pidió una traducción urgente y tres copias. Subió a la planta superior, abrió una puerta y entró en el despacho de Kollberg y Melander. Estaban trabajando en sus respectivas mesas dándose la espalda.

—¿Habéis cambiado los muebles de sitio?

—Es la única manera de aguantar —dijo Kollberg.

Al igual que Martin Beck, estaba pálido y con los ojos enrojecidos. El imperturbable Melander conservaba el mismo aspecto de siempre.

Kollberg tenía delante la copia de un informe en un papel amarillo fino. Siguiendo las líneas con el dedo índice leyó:

—Aquí la señora Lise-Lott Jensen, de sesenta y un años. Dijo a la policía danesa de Vejle que hicieron un viaje agradable, que le gustó el bufé libre, que llovió un día entero y una noche, que el barco se retrasó, y que aquella noche de lluvia, la segunda a bordo, se mareó. Aun así, el viaje resultó maravilloso y todos los demás pasajeros resultaron ser amables. No se acuerda de la simpática señorita de la foto. Cree que no se sentó en su misma mesa, pero el capitán le pareció encantador. Su marido dijo que le fue imposible probar toda la exquisita comida, así que es probable que muchos pasajeros no participaran en todas las comidas. Les tocó un tiempo muy bueno, excepto los días en que llovió. No tenían ni idea de la belleza de Suecia. Pues yo tampoco, joder. La mayoría del tiempo jugaron al bridge con una pareja sudafricana encantadora, los señores Hoyt procedentes de Durban. No obstante, las literas eran un poco pequeñas y la segunda noche —aquí hay algo— se encontraron un edderkopgrande y peludo en la cama. A su marido le costó Dios y ayuda echarlo de la cabina. Menos mal. Edderkopsignifica obseso sexual, ¿no?

—Significa araña —aclaró Melander sin sacarse la pipa de la boca.