Chapters (33)
- Sjowall amp; Wahlöö - Roseanna
- INTRODUCCIÓN
- Capítulo 1
- Capítulo 2
- Capítulo 3
- Capítulo 4
- Capítulo 5
- Capítulo 6
- Capítulo 7
- Capítulo 8
- Capítulo 9
- Capítulo 10
- Capítulo 11
- Capítulo 12
- Capítulo 13
- Capítulo 14
- Capítulo 15
- Capítulo 16
- Capítulo 17
- Capítulo 18
- Capítulo 19
- Capítulo 20
- Capítulo 21
- Capítulo 22
- Capítulo 23
- Capítulo 24
- Capítulo 25
- Capítulo 26
- Capítulo 27
- Capítulo 28
- Capítulo 29
- Capítulo 30
- RESEÑA BIBLIOGRÁFICA
—Sabemos los nombres de las ochenta y seis personas que estuvieron a bordo. Sesenta y ocho pasajeros más dieciocho de la tripulación. A día de hoy, sólo hemos podido localizar o contactar de alguna manera con once, aunque incluso en lo referente a esos once, conocemos su nacionalidad, sexo y, a excepción de tres, edad. Ahora usemos el principio de exclusión. Primero eliminaremos a Roseanna McGraw. Quedan ochenta y cinco. Luego a todas las mujeres, ocho tripulantes y treinta y siete pasajeras. Quedan cuarenta. Entre ellos hay cuatro niños menores de diez años y siete ancianos de más de setenta. Quedan veintinueve. Seguimos con el capitán y el timonel: estuvieron de guardia entre las ocho y medianoche, y tienen coartada. Difícilmente les dio tiempo a asesinar a nadie. Con el personal de máquinas la cosa no está tan clara. Menos dos, la suma da veintisiete. Por lo tanto, disponemos de los nombres de veintisiete hombres de edades comprendidas entre los catorce y los sesenta y ocho años. Doce suecos, de los cuales siete son de la tripulación, cinco estadounidenses, tres alemanes, un danés, un sudafricano, un francés, un inglés, un escocés, un turco y un holandés. La dispersión geográfica es aterradora. De los estadounidenses, uno vive en Oregón y otro en Texas; el inglés es de Nassau, en las islas Bahamas; el sudafricano de Durban; y el turco de Ankara. Menudo viaje le toca al que les vaya a interrogar. Además, cuatro de estos veintisiete siguen sin ser localizados. Un danés y tres suecos. No hemos podido probar que ninguno de los pasajeros viajara anteriormente en estos barcos del canal, a pesar de la tortura a la que se ha sometido Melander, que ha repasado las listas de pasajeros de los últimos veinticinco años. Mi teoría es que no pudo hacerlo ninguno de los pasajeros. Sólo cuatro de ellos viajaban en camarotes individuales, los demás estuvieron más o menos vigilados por sus parejas, o con quien fuera que compartieran la cabina. Nadie poseía suficiente conocimiento acerca del barco, las rutinas de a bordo y los trayectos para poder llevar a cabo un asesinato. Quedan los ocho tripulantes, el segundo de a bordo, los dos fogoneros, un cocinero y tres hombres en cubierta. Al jefe de máquinas ya lo hemos descartado por su edad. Mi teoría es que tampoco pudo hacerlo ninguno de ellos. De alguna manera todos se observaban y las posibilidades de fraternizar con los pasajeros parecen limitadas. Según mi teoría, ninguno de ellos asesinó a Roseanna McGraw. Pero tiene que ser errónea. Mis teorías son siempre una mierda. El peligro de pensar.
Se hizo un silencio de medio minuto. Luego Kollberg prosiguió: