Back Roseanna
Chapters (33)
  1. Sjowall amp; Wahlöö - Roseanna
  2. INTRODUCCIÓN
  3. Capítulo 1
  4. Capítulo 2
  5. Capítulo 3
  6. Capítulo 4
  7. Capítulo 5
  8. Capítulo 6
  9. Capítulo 7
  10. Capítulo 8
  11. Capítulo 9
  12. Capítulo 10
  13. Capítulo 11
  14. Capítulo 12
  15. Capítulo 13
  16. Capítulo 14
  17. Capítulo 15
  18. Capítulo 16
  19. Capítulo 17
  20. Capítulo 18
  21. Capítulo 19
  22. Capítulo 20
  23. Capítulo 21
  24. Capítulo 22
  25. Capítulo 23
  26. Capítulo 24
  27. Capítulo 25
  28. Capítulo 26
  29. Capítulo 27
  30. Capítulo 28
  31. Capítulo 29
  32. Capítulo 30
  33. RESEÑA BIBLIOGRÁFICA

Martin Beck asintió pausadamente con la cabeza ante Ahlberg. Luego se levantó bruscamente y se acercó a la ventana. Ahlberg le seguía con los ojos.

—¿Qué hacemos con él? —preguntó Ahlberg—. No podemos retenerlo mucho más.

—Quiero hablar con él una vez más. De hecho, no creo que sepa por qué está aquí. Ahora se va a enterar.

Ahlberg se levantó y se puso la americana. Luego salió. Martin Beck se quedó un rato meditando, después llamó para que le trajeran a Eriksson, cogió su maletín y entró en el cuarto contiguo.

—¿Qué coño está pasando? —se quejó Eriksson—. No he hecho nada. No me pueden retener aquí si no he hecho nada. Joder…

—Cállese hasta que yo le diga cuándo puede hablar. Conteste sólo a mis preguntas —le advirtió Martin Beck.

Sacó la fotografía retocada de Roseanna McGraw y se la enseñó a Eriksson.

—¿Reconoce a esta mujer? —preguntó.

—No —respondió Eriksson—, ¿quién es esa tía?

—Mire bien y luego conteste. ¿Ha visto a la mujer de la fotografía?

—No.

—¿Está absolutamente seguro?

Eriksson apoyó el codo en el respaldo de la silla y se pasó el dedo índice por debajo de la nariz.

—Sí. Nunca he visto a esta tía.

—Roseanna McGraw, ¿el nombre le dice algo?

—Qué nombre más jodido, eh. ¿Es una actriz?

—¿Ha escuchado el nombre de Roseanna McGraw alguna vez?

—No.

—Entonces le contaré algo. La mujer de la fotografía es Roseanna McGraw. Era estadounidense y pasajera durante el primer viaje del Dianadesde Estocolmo el tres de julio de este año. Durante aquella travesía el Dianase retrasó doce horas, primero debido a la niebla al sur de Oxelösund y luego por una avería de la caldera. Usted ya ha confirmado que trabajó a bordo en esa travesía. Cuando el barco atracó en Gotemburgo, Roseanna McGraw ya no estaba allí. Fue asesinada la noche del cuatro al cinco de julio y la encontraron muerta tres días más tarde en la dársena de la esclusa de Borenshult.

Eriksson se enderezó en la silla y puso la espalda recta como un palo. Se agarró a los reposabrazos y le tembló la comisura izquierda de los labios.

—¿Por eso…? Creen que yo…

Juntó las palmas de las manos y se las metió entre las piernas, presionándoselas con las rodillas, luego se inclinó hacia delante hasta dar casi con la barbilla en la mesa. Martin Beck notó cómo le palidecía la piel del tabique nasal.

—¡Yo no he matado a nadie! ¡No he visto a esa tía en mi vida! ¡Lo juro!

Martin Beck guardó silencio. Mantuvo la mirada clavada en el rostro de aquel hombre y vio crecer el terror en sus pesados ojos, abiertos como platos.

Al hablar, su voz sonaba seca y desprovista de entonación.

—¿Dónde se encontraba y qué hizo la tarde del cuatro de julio y la noche del cuatro al cinco de julio?

—En el camarote. ¡Lo juro! ¡Dormía en el camarote! ¡No he hecho nada! ¡Nunca he visto a esa tía! ¡Es la verdad!