Chapters (33)
- Sjowall amp; Wahlöö - Roseanna
- INTRODUCCIÓN
- Capítulo 1
- Capítulo 2
- Capítulo 3
- Capítulo 4
- Capítulo 5
- Capítulo 6
- Capítulo 7
- Capítulo 8
- Capítulo 9
- Capítulo 10
- Capítulo 11
- Capítulo 12
- Capítulo 13
- Capítulo 14
- Capítulo 15
- Capítulo 16
- Capítulo 17
- Capítulo 18
- Capítulo 19
- Capítulo 20
- Capítulo 21
- Capítulo 22
- Capítulo 23
- Capítulo 24
- Capítulo 25
- Capítulo 26
- Capítulo 27
- Capítulo 28
- Capítulo 29
- Capítulo 30
- RESEÑA BIBLIOGRÁFICA
—En Hagalund. Con su madre. Ocurrió un día mientras la madre se encontraba fuera trabajando, él no hacía nada. Se llevó a la hija del portero a su casa. No había cumplido aún los trece años, luego resultó que era un poco retrasada. La engañó para que bebiera alcohol, aguardiente y zumo, creo recordar, y cuando estaba lo suficientemente bebida abusó de ella.
—Tengo entendido que fueron los padres de la niña los que le denunciaron.
—Sí, yo fui a buscarlo. Durante los interrogatorios intentó hacerse el duro y declaró que pensaba que la niña tenía la «edad de consentimiento» y había querido hacerlo. En realidad, su aspecto era el de una niña de once años a lo sumo, además parecía muy infantil para su edad. El médico que la examinó temió que le quedaran secuelas de por vida, pero no sé. De todas maneras, Eriksson fue condenado a un año de trabajos forzosos.
Martin Beck sintió un escalofrío en todo el cuerpo sólo de pensar que aquel hombre hubiera coincidido con Roseanna a bordo del Diana.
—¿Dónde está ahora? —preguntó.
—En un barco de carga finlandés. Creo que se llamaba Kalajoki.Voy a averiguar dónde se encuentra ella. ¿Te has dado cuenta de que he dicho «ella»?
Mientras Melander cerraba la puerta, Martin Beck cogió el teléfono y llamó a Motala.
—Hay que atraparlo —comentó Ahlberg—. Llámame en cuanto hayas hablado con la compañía naviera. Lo quiero aquí aunque tenga que ir yo mismo nadando a por él. El otro fogonero también se ha enrolado en un barco, pero pronto conseguiré localizarlo. Además, volveré a visitar al jefe de máquinas. Ha abandonado el mar, ahora trabaja en Electrolux.
Colgó. Martin Beck se quedó un rato parado, pensando qué hacer. De pronto se puso nervioso y subió a la planta de arriba.
Melander acababa de colgar el teléfono cuando Martin Beck entró. Kollberg no estaba.
—Aquel barco, el Kalajoki,ha zarpado de Holmsund. Pasará la noche en Söderhamn. La compañía confirma que se encuentra a bordo.
Martin Beck volvió a su despacho y llamó de nuevo a Motala.
—Me llevo a uno de mis hombres y subimos en coche a buscarlo —dijo Ahlberg—. Te llamaré cuando lo tengamos aquí.
Se hizo un largo silencio. Luego Ahlberg preguntó:
—¿Crees que es él?
—No lo sé. Puede ser una casualidad, claro. Sólo lo vi una vez hace más de dos años, poco antes de ser condenado. Un tipo bastante repugnante.
Martin Beck pasó el resto de la tarde en su despacho. Se sentía incapaz de trabajar, pero consiguió liquidar un par de asuntos rutinarios que llevaban tiempo sobre su mesa. Sólo pensaba en el barco finlandés que iba rumbo a Söderhamn. Y en Roseanna McGraw.
Una vez en casa, intentó trabajar en la maqueta del barco, pero después de un rato se quedó sentado con los codos apoyados en la mesa y las manos cruzadas. Seguramente no sabría nada de Ahlberg hasta la mañana siguiente, al final se fue a la cama. Durmió mal y a las cinco se despertó.