Chapters (33)
- Sjowall amp; Wahlöö - Roseanna
- INTRODUCCIÓN
- Capítulo 1
- Capítulo 2
- Capítulo 3
- Capítulo 4
- Capítulo 5
- Capítulo 6
- Capítulo 7
- Capítulo 8
- Capítulo 9
- Capítulo 10
- Capítulo 11
- Capítulo 12
- Capítulo 13
- Capítulo 14
- Capítulo 15
- Capítulo 16
- Capítulo 17
- Capítulo 18
- Capítulo 19
- Capítulo 20
- Capítulo 21
- Capítulo 22
- Capítulo 23
- Capítulo 24
- Capítulo 25
- Capítulo 26
- Capítulo 27
- Capítulo 28
- Capítulo 29
- Capítulo 30
- RESEÑA BIBLIOGRÁFICA
K: ¿Era la señorita McGraw una mujer atractiva?
P: En absoluto, eso le debería haber quedado claro si me prestó atención. Pero la volvían loca los hombres y eso da para mucho.
K: ¿No tenía ninguna relación estable?
P: Cuando se fue de mi casa tengo entendido que salía con alguien que trabajaba en la administración municipal. Estuvieron medio año o así, le vi un par de veces. Dios sabrá cuántas veces le fue infiel a ése, probablemente centenares.
K: ¿Mientras vivían juntas, llevaba hombres a casa a menudo?
P: Sí.
K: ¿Qué quiere decir con «a menudo»?
P: ¿Y usted?
K: ¿Sucedía varias veces por semana?
P: Ah no, hay un límite para todo.
K: ¿Con qué frecuencia ocurría? Conteste.
P: No me hable en ese tono.
K: Yo empleo el tono que me da la gana. ¿Con qué frecuencia llevaba hombres a casa?
P: Una o dos veces al mes.
K: ¿Siempre hombres distintos?
P: No lo sé. No los veía siempre. Ni siquiera la mayoría de las veces. Había épocas en que ella iba a su aire. A menudo aprovechaba cuando yo salía a bailar o algo.
K: ¿No solía acompañarla cuando usted salía?
P: Nunca. Ni siquiera sé si sabía bailar.
K: ¿Puede darme el nombre de alguno de los hombres con los que se relacionó?
P: Hubo un estudiante alemán que conocimos en la biblioteca. Yo les presenté. Creo recordar que se llamaba Mildenberger. Uli Mildenberger. Lo llevó a casa tres o cuatro veces.
K: ¿Cuánto tiempo?
P: Un mes, tal vez cinco semanas. Pero la llamaba todos los días, y me imagino que se veían también en algún otro sitio. Vivió aquí, en Lincoln, un par de años, pero volvió a Europa la primavera pasada.
K: ¿Qué aspecto tenía?
P: Guapo. Alto, rubio y ancho de hombros.
K: ¿Usted misma mantenía relaciones íntimas con ese Mildenberger?
P: ¿Y a usted qué le importa?
K: ¿Cuántos hombres cree que llevó a casa durante el tiempo que vivieron juntas?
P: Pues unos seis o siete.
K: ¿Le atraía algún tipo de hombre en particular?
P: En eso era completamente normal. Quería hombres guapos. Esos que, por lo menos, tienen aspecto de hombres.
K: ¿Qué sabe de su viaje?
P: Sólo que llevaba mucho tiempo planificándolo. Pensaba ir en barco a Europa y luego viajar por allí un mes y ver lo más posible. Después quería quedarse en algún lugar el resto del tiempo, en París o Roma, o una ciudad así. ¿Por qué pregunta todo esto, por cierto? Un policía de por allí mató al asesino de un tiro, ¿no?
K: Ese dato, desgraciadamente, resultó ser falso. Se debió a un malentendido.
P: ¿Puedo irme ya? Tengo, de hecho, un trabajo.
K: ¿Cómo reaccionó cuando se enteró de lo que le había ocurrido a la señorita McGraw?
P: Al principio me quedé verdaderamente conmocionada, pero tampoco es que me sorprendiera mucho.
K: ¿Por qué no?
p: ¿Y me lo pregunta usted? ¿Con esa vida que llevaba?