Back En la oscuridad Save as PDF
Contents ( 3)
  1. PRIMERA PARTE
  2. SEGUNDA PARTE
  3. TERCERA PARTE

—¿Le importa que me las lleve?

—Puede quedárselas.

Clarke se guardó las fotos en el bolsillo.

—Le agradecería también que de momento no comentara con nadie lo que hemos hablado.

—¿No quiere que la acosen chiflados?

—Complicarían mi trabajo todavía más.

De improviso, Drew pareció recordar algo; abrió una carpeta roja de plástico con anillas y pasó las fichas hasta dar con una concreta.

—Aquí están los datos personales de Chris —dijo tendiéndosela a Clarke—. Figura la fecha de nacimiento y el nombre y teléfono de su médico. Tal vez le sirva de ayuda.

—Gracias —dijo Clarke sacando un billete del bolsillo—. No se trata de un soborno, sino de una aportación para el albergue.

—Muy bien —dijo Drew al fin mirando el dinero y cogiéndolo—. Si así descarga su conciencia no puedo rehusarlo.

—Señora Drew, yo soy agente de policía y en los cursos de formación me despojaron de conciencia.

—Bueno —comentó Rachel Drew poniéndose en pie—, pero me da la impresión de que la ha recuperado.

12

Rebus dio a Linford dos opciones: ir a la empresa en que trabajaba Roddy Grieve o al estudio de Hugh Cordover, pero sabía perfectamente lo que elegiría.

—A lo mejor obtengo información para mis inversiones —comentó Linford, y dejó que Rebus fuese a Roslin la casa de Hugh Cordover y Lorna Grieve.

En Roslin estaba la antigua y famosa iglesia de Rossylin que en los últimos años se había convertido en meta de una serie de chiflados milenaristas que afirmaban que bajo su suelo estaba enterrada el Arca de la Alianza o algo extraterrestre. El pueblo era tranquilo y anodino y High Manor estaba a unos trescientos metros en las afueras, protegida por una tapia de piedra sin verja en el portón de entrada, donde sólo se veía el letrero de privado. El nombre de High Manor respondía al hecho de que cuando Hugh Cordover formaba parte del conjunto Obscura se hacía llamar «High Chord». Rebus llevaba un disco del grupo, Repercusiones continuas, con una portada en la que aparecía Lorna en un trono en pose de sacerdotisa con túnica transparente, una serpiente enroscada al cuello y unos rayos láser que brotaban de sus ojos. Todo ello enmarcado por una cenefa de jeroglíficos.

Aparcó el Saab junto a un Fiat Punto y un Land Rover. Había otros dos coches: un viejo Mercedes destartalado y un descapotable americano clásico. Dejó el disco en el coche y se dirigió a la puerta. Le abrió la propia Lorna Grieve con un vaso en la mano haciendo tintinear el hielo.

—Mi apreciado Hombre mono —dijo con un gorjeo—. Adelante. Hugh está en las entrañas de la casa. Tendrá que esperar a que acabe.

Se refería a que Hugh Cordover estaba en el estudio de grabación que ocupaba la planta baja, acompañado de un ingeniero de sonido, entre aparatos y equipos de grabación. Por la ventana insonorizada Rebus vio el estudio propiamente dicho donde tres jóvenes desmadejados parecían realmente agotados. El batería paseaba por detrás de su instrumento sujetando por el cuello una botella de Jack Daniels, mientras guitarrista y bajista parecían concentrados en los auriculares, rodeados de latas de cerveza, paquetes de cigarrillos, botellas de vino y cuerdas de guitarra.