Contents ( 3)
Tanto apretaba Rebus las mandíbulas que le dolían los carrillos.
—¿Qué dice el ayudante del jefe de policía? —preguntó.
—Exige una investigación. A usted le suspenderán de empleo, desde luego.
—De ese modo dejo de estorbarle hasta que se jubile.
En vez de replicar, el comisario golpeó la mesa con la palma de las manos y Rebus aprovechó.
—Tenemos la descripción del hombre visto en Holyrood la noche en que asesinaron a Grieve. A ello hay que añadir el hecho de que es cliente de Bellman's y que seguramente podríamos pillarlo. En Bellman's no vamos a sacar nada; es la clase de pub en el que cada uno va a lo suyo, pero tengo confidentes en Leith. Se trata de localizar a un tipo duro, un cliente habitual de ese pub. Yo creo que con unos cuantos agentes...
—Linford dice que fue usted.
—Ya lo sé, señor, pero con todo respeto...
—¿Qué pensarían si le encargo a usted del caso?
El Granjero parecía de pronto muy cansado, abrumado por el trabajo.
—No le pido que me encargue de él —dijo Rebus—. Sólo que me deje ir a Leith a hacer algunas pesquisas. Sólo eso. Deme la oportunidad de poner a salvo mi reputación cuando menos.
Watson se recostó en su silla.
—La verdad es que en Fettes están que trinan. Linford era de su plantilla. Y eso de seguir a Barry Hutton sin autorización... ¿sabe cómo va a afectar a cualquier posible imputación? Al fiscal le va a dar un ataque.
—Necesitamos pruebas y para ello tenemos que recurrir a alguien de Leith con contactos.
—¿Qué tal Bobby Hogan? El está en Leith.
—Pues que siga allí —dijo Rebus.
—Usted también quiere ir, claro... —Rebus no contestó—. Y los dos sabemos perfectamente que irá a pesar de lo que yo diga.
—Es preferible que sea oficial, señor.
El Granjero se pasó una mano por la calva.
—Cuanto antes mejor, señor.
Watson movió la cabeza mirando a Rebus.
—No —dijo—. No quiero que vaya allí, inspector. No puedo autorizarlo teniendo en cuenta el broncazo de jefatura.
Rebus se puso en pie.
—Entendido, señor. ¿No tengo permiso para ir a Leith a preguntar a mis confidentes sobre la agresión al inspector Linford?
—Eso es, inspector, no se lo doy. Está pendiente su suspensión de empleo y quiero tenerle a mano cuando llegue la comunicación.
—Gracias, señor —dijo Rebus camino de la puerta.
—Lo digo en serio, inspector. No salga de Saint Leonard.
Rebus asintió con la cabeza. La sala de Homicidios estaba tranquila cuando entró. Roy Frazer leía un periódico.
—¿Has acabado con éste? —preguntó Rebus cogiendo otro. Frazer asintió con la cabeza—. Tengo una indigestión de pollo —añadió Rebus frotándose el estómago—. Contesta a mis llamadas y di que el menda está fuera de combate.
Frazer asintió con la cabeza sonriendo. El que más y el que menos se había pasado un sábado por la mañana en el váter con un periódico.
Rebus salió de la comisaría, fue al aparcamiento, se sentó en el Saab y llamó por el móvil a Bobby Hogan.