Back En la oscuridad Save as PDF
Contents ( 3)
  1. PRIMERA PARTE
  2. SEGUNDA PARTE
  3. TERCERA PARTE

—Así que no creo que tuviera muchas ganas de hablar —comentó Siobhan mirando a Rebus.

—En cualquier caso, le han atiborrado a sedantes —añadió Ormiston soplando el café y mirándolo con suspicacia—. Esto qué es, ¿café o caldo?

Siobhan se encogió de hombros.

—Pidió insistentemente papel para escribir una cosa —dijo finalmente Ormiston.

—¿Qué? —preguntó Siobhan.

Ormiston miró a Rebus.

—Algo así como: «Rebus sabía que estaba allí».

—¿Qué? —dijo Rebus sin inmutarse.

Ormiston se lo repitió.

—Lo que significa —comentó Rebus dejándose caer en una silla— que piensa que he sido yo porque era el único que sabía que estaba allí.

—Por lógica tiene que haber alguien a quien seguía —dijo Siobhan.

—Pero no según la lógica de Derek Linford —dijo Rebus alzando la vista hacia ella—. Yo le dije por teléfono que salía para allá. Podría haberle tendido una trampa delatándole a quien hubiera en el bar, o podría haberle atacado yo mismo —añadió mirando a Ormiston—. ¿Tú crees que fue eso?

Ormiston no contestó.

—Pero ¿por qué ibas tú a...? —dijo Siobhan sin acabar la pregunta hasta que comprendió la respuesta al mirar a Rebus, quien asintió con la cabeza.

Podría ser por venganza..., celos..., por el comportamiento de Linford con ella.

Lo que pensaba Linford era eso. Para su manera de ver el mundo tenía perfecto sentido y se ajustaba a su mentalidad.

Siobhan estaba sentada en el coche ante el hospital pensando si entrar a visitar al herido, cuando por la radio del Cuerpo captó un aviso.

«Atención, Ford Sierra Cossworth negro, conducido probablemente por Jerry Lister. Se le busca para interrogarle en relación con un suceso grave código seis.»

¿Código seis? Siempre andaban cambiando los códigos, salvo el veintiuno, que era auxilio a un agente. En ese momento el código seis correspondía a muerte sospechosa, generalmente homicidio. Llamó a comisaría y le informaron de que la víctima era Nicholas Hughes, asesinado con unas tijeras. La esposa de Lister había encontrado el cadáver al volver a casa. La habían llevado al hospital a causa de la impresión. Siobhan pensó en la noche en que atajó por la estación de Waverley para volver a su casa por culpa de aquellos dos tipos en un Sierra negro, uno de los cuales le dijo al otro: «Es una lesbiana, Jerry». Ahora un tal Jerry huía en un Sierra negro.

Ella, por intentar darles esquinazo, acabó enredada en el suicidio de un mendigo.

Cuanto más lo pensaba, menos podía dejar de considerar...

36

Watson estaba al borde del infarto.

—Pero vamos a ver, ¿de quién fue la idea de que siguiera los pasos de Barry Hutton?

—El inspector Linford lo hizo por iniciativa propia, señor.

—¿Por qué será, me pregunto, que yo veo su pringosa marca de fábrica en toda esta historia?

Era sábado por la mañana y estaban en el despacho del Granjero, donde Rebus ya había entrado nervioso porque tenía un argumento pero no creía que Watson lo aceptara.

—¿Ha visto la nota? —prosiguió éste—: «Rebus sabía que estaba allí». ¡Es tremendo!