Back En la oscuridad Save as PDF
Contents ( 3)
  1. PRIMERA PARTE
  2. SEGUNDA PARTE
  3. TERCERA PARTE

—¿Aún te sientes sojuzgada? —preguntó.

Ella se detuvo y le miró.

—¿A qué se refiere?

—A que pensabas que abusaba de vosotros dos; te pregunto si sigues pensándolo.

—Pues no sé qué decirle —respondió ella alejándose.

A las siete les invitó a cenar en el restaurante Howie's. Hablaron del caso. Siobhan preguntó cuándo había sido el referéndum.

—El uno de marzo —dijo Rebus.

—A Mojama lo mataron a principios del setenta y nueve. ¿No sería justo después de las elecciones? Rebus se encogió de hombros.

—Las obras del sótano de Queensberry House concluyeron el ocho de marzo —añadió Wylie— y aproximadamente una semana después desaparecieron Freddy Hastings y Alasdair Grieve.

—Que nosotros sepamos —comentó Rebus.

Hood cortó un trozo de jamón y asintió con la cabeza. Rebus, generoso, echando la casa por la ventana, había pedido una botella de vino blanco de la casa, pero seguía casi llena porque Siobhan tomaba agua, Wylie había aceptado un vaso de vino que tenía intacto y Hood se había tomado uno pero no quería más.

—¿Por qué será que veo a Bryce Callan detrás de todo esto? —comentó Rebus.

Se hizo un silencio en la mesa hasta que Siobhan dijo:

—¿Por puro empeño?

—¿Qué habría sucedido con los terrenos? —inquirió Rebus.

—Habrían construido en ellos —dijo Hood.

—¿Y qué hace el sobrino de Callan?

—Es promotor —añadió Clarke—, pero en aquella época era un simple trabajador.

—Que aprendía los trucos del oficio —comentó Rebus dando un trago de vino—. ¿Sabéis cuánto valen los terrenos en Holyrood ahora que construyen allí el Parlamento y no en Calton Hill o en Leith?

—Más que antes —apuntó Wylie.

Rebus asintió en silencio.

—Además, ahora Barry Hutton ha echado el ojo a Granton, Gyle y Dios sabe qué más.

—Porque es su negocio. Rebus seguía asintiendo.

—Y es mucho mejor si te haces con lo que no tiene la competencia.

—¿A través de tácticas mañosas?

Rebus dijo que no con un gesto.

—A través de amigos en los puestos adecuados.

—Parcelas ad —dijo Hood dando un golpecito en la pantalla.

Rebus se inclinó junto a él examinando las letras color naranja. Hood se pellizcó el puente de la nariz, cerró los ojos, volvió a abrirlos y movió vigorosamente la cabeza como apartando una telaraña.

—Es tarde —comentó Rebus.

Eran casi las diez y estaban a punto de hacer un descanso. Habían avanzado bastante pero, como había señalado el propio Rebus, no tenían nada concreto. Y ahora esto.

—Parcelas ad —repitió Hood—. Éstos deben de ser los socios capitalistas.

—Aquí no aparece —dijo Wylie, que buscaba el nombre en el listín.

—Seguramente cerraría —añadió Siobhan— si es que existió.

—¿No son las iniciales de Bryce Callan? —comentó Rebus sonriendo.

—bc–dijo Hood—. Entonces, tenemos: bcy ad[Before Cbrist y Anno Domini].

—Un chistecillo privado. bc como futuro de ad–dijo Rebus, que ya estaba hablando por teléfono sobre Bryce Callan con un par de colegas jubilados.

Había vendido terrenos a finales del setenta y nueve, parte de los cuales habían ido a parar a manos de un arribista llamado Morris Gerald Cafferty. Éste había comenzado en la costa oeste, con el poder de los usureros en los sesenta; después pasó un tiempo en Londres remplazando a Krays y Richardson para adquirir fama y aprender el oficio.