Back En la oscuridad Save as PDF
Contents ( 3)
  1. PRIMERA PARTE
  2. SEGUNDA PARTE
  3. TERCERA PARTE

Rebus la miró sin contestar.

—Es la hermana del asesinado —añadió Siobhan en voz baja.

—Vino aquí la otra noche y nada más —espetó Rebus. Pero sabía que era mejor no hablar del tema. Miró a Wylie y Hood recordando que ellos la habían visto allí aquella noche. Cogió el vaso de whisky pero estaba vacío—. Gordon no sabe lo que dice —musitó sin que ni él mismo se lo creyera.

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Se ha dicho de Edimburgo que es una ciudad huidiza que oculta sus verdaderos sentimientos e intenciones, con habitantes aparentemente respetables y calles que se hielan pronto. Se puede haber estado en ella y marcharse sin haber llegado realmente a entender qué la anima. Fue la ciudad de Deacon Brodie donde sólo por la noche se daba rienda suelta a las pasiones y al mismo tiempo la ciudad de John Knox, indómita y de inquebrantable rectitud. En ella, una casa puede costar medio millón de libras, pero la ostentación no se acepta. Es una ciudad de Saabs y Volvos más que de Bentleys y Ferraris. Los de Glasgow, que se consideran más apasionados, más celtas, piensan que Edimburgo, de tan seria y convencional, resulta remilgada.

Es una ciudad oculta. Prueba de ello es que ante el avance de los ejércitos invasores sus habitantes se escondieron en sótanos y subterráneos de la ciudad vieja. Sus casas serían saqueadas pero las tropas terminarían por marcharse, ya que difícilmente puede disfrutarse el triunfo si no se ve a los vencidos. Éstos saldrían después a la luz para reconstruirla.

De la oscuridad a la luz.

El espíritu presbiteriano barrió la idolatría de las iglesias dejándolas extrañamente desnudas y preñadas de ecos para llenarlas con feligreses a quienes desde la cuna les venían repitiendo que estaban condenados. El proceso se fue filtrando en las conciencias a lo largo de años. Edimburgo dio buenos banqueros y letrados quizá porque sus ciudadanos eran maestros en el arte del disimulo y sabían guardar muy bien secretos; la ciudad fue adquiriendo fama de centro financiero y hubo una época en que Charlotte Square, sede de casi todos los bancos y empresas de seguros, estuvo considerada la calle con mayor riqueza de Europa. En la actualidad, por la demanda de espacio para oficinas y aparcamientos, los bancos y las compañías de seguros se concentran en la zona de Morrison Street y en la circunvalación oeste. Es el nuevo sector financiero de Edimburgo, un laberinto de cemento y cristal que circunda esa especie de plaza de toros que es el Centro de Congresos. La opinión era unánime desde un principio en cuanto a que, hasta la construcción de los nuevos edificios, aquella zona no era más que un inmenso solar monstruoso, mientras que respecto a lo inhóspito del nuevo laberinto había división de opiniones. Parecía que en el proyecto se hubiese prescindido de los seres humanos para dar exclusiva carta de naturaleza a las edificaciones. Allí no iba nadie a pasear para ver la arquitectura del sector financiero. No se veía un solo peatón.