Contents ( 3)
Siobhan asintió en silencio. Rebus negó con la cabeza.
—Llamando a la agente Clarke. Llamando a la agente Clarke.
Ella le contestó con una mueca.
—Y esas tallas del techo son plantas del nuevo mundo —dijo Sithing con una pausa para ver el efecto—, labradas cien años antes de que Colón llegase a América.
—Es realmente fascinante —dijo Rebus, aburrido—, pero hemos venido a hablar de otra cosa.
—Es cierto, señor Sithing —dijo Siobhan apartando la vista del Hombre verde—. Le expliqué al inspector Rebus lo que usted me contó y él cree que debemos hablar.
—¿Sobre Chris Mackie?
—Sí.
—¿Entonces, admiten que yo le conocía? —preguntó el hombre aguardando a que Siobhan asintiera—. ¿Y reconocen que él quería que los Caballeros recibieran una aportación financiera de su fortuna?
—Eso no es de nuestra competencia, señor Sithing —terció Rebus—, sino de los abogados —hizo una pausa—. Pero siempre podemos influir —añadió haciendo caso omiso de la mirada de Siobhan y asintiendo despacio con la cabeza para que el hombre encajara la implicación.
—Comprendo —dijo Sithing sentándose en una de las sillas de los feligreses—. ¿Qué quieren saber? —añadió pausadamente mientras Rebus tomaba asiento en otra de las sillas que había dispuestas en el pasillo de la nave.
—¿Mostró el señor Mackie algún tipo de interés por la familia Grieve?
De entrada Sithing pareció no entender la pregunta, pero acto seguido dijo:
—¿Cómo lo sabe?
Rebus comprendió que habían dado con un filón de oro.
—¿Hugh Cordover es miembro de su círculo?
—Sí —respondió Sithing con los ojos muy abiertos como si viera a un mago.
—¿Vino aquí alguna vez Chris Mackie?
—Se lo pedí muchas veces —respondió Sithing negando con la cabeza— pero no quiso.
—¿Y no le pareció a usted extraño? Quiero decir, dado que Rosslyn le interesaba tanto...
—Para mí que no le gustaba viajar.
—Se veían en los Meadows y hablaban de...
—Muchas cosas.
—¿De la familia Grieve entre otras?
Siobhan, al ver que había quedado al margen, se sentó en un banco frente a Sithing.
—¿Quién trajo a los Grieve la primera vez? —preguntó.
Sithing contestó que no recordaba.
—Creo adivinar —dijo Rebus— que usted le habló de los Caballeros y mencionó a Hugh Cordover.
—Puede ser —dijo Sithing alzando la vista—. ¡Sí, efectivamente! —exclamó mirando otra vez de hito en hito al mago Rebus.
Siobhan, aunque era ella quien llevaba el caso, optó por callarse al ver que Rebus tenía a Sithing en una especie de trance.
—Usted mencionó a Cordover ¿y Mackie quiso saber más? —preguntó.
—Él había sido seguidor del grupo y me comentó que conocía su estilo musical. Creo recordar que hasta me tarareó una de sus canciones, que a mí no me decía nada, claro. Me preguntó alguna cosa y yo le contesté en la medida de lo que sabía.
—¿Y después, cuando se veían...?
—Me preguntaba cómo eran Hugh y Lorna Grieve.
—¿Le preguntó por alguien más?
—Esa familia siempre está en los titulares, ¿verdad? Yo le contaba lo que sabía.