Back En la oscuridad Save as PDF
Contents ( 3)
  1. PRIMERA PARTE
  2. SEGUNDA PARTE
  3. TERCERA PARTE

—Bueno, Bert y Terry trabajaron los dos conmigo en muchas obras. Eddie y Tam lo hacían a tiempo parcial, sin contrato. Vamos a ver... Harry Connors era algo mayor y llevaba mucho tiempo trabajando con Dean por muy poco dinero. Murió un par de años después. Dod McCarthy se marchó a Australia.

—¿No dejó nadie el trabajo durante las obras?

El hombre negó con la cabeza.

—No, estábamos todos cuando se terminaron, si se refiere a eso.

Wylie y Hood cruzaron una mirada: otra hipótesis que se venía abajo.

Hicks seguía mirando la lista.

—Hay un nombre del que no ha dicho nada —dijo Hood.

—Benny Hartón —dijo Wylie.

—Barry Hutton —corrigió Hicks—. Es que Barry sólo estuvo con nosotros en un par de obras. Supongo que era por enchufe de su tío.

—¿Hay algo de él que pueda decirnos?

—No, nada. Sólo que...

—¿Qué?

—Bien, que Barry se ha hecho rico, ¿no es cierto? De todos nosotros es el único que ha hecho fortuna.

Wylie y Hood no entendían nada.

—¿No saben quién es? —preguntó Hicks como sorprendido—. El dueño de Promociones Hutton.

Wylie abrió los ojos por la sorpresa.

—¿Es este Barry Hutton? Es un promotor inmobiliario —añadió mirando a Hood.

—De los más importantes —agregó Hicks—. Quién lo iba a decir, ¿eh? Cuando yo le conocí Barry era un don nadie.

—Señor Hicks, ¿no dijo antes algo de un tío de este Hutton? —preguntó Hood.

—Es que Barry no sabía nada de albañilería y a mí me parece que su tío debió de hablar con Dean para que diera al chico una oportunidad.

—¿Quién era su tío...?

Hicks volvió a mirarles sorprendido sin acabar de creerse semejante ignorancia.

—Bryce Callan —contestó dando otro martillazo en el ladrillo—. Barry es hijo de su hermana. Tienen buenas influencias, claro. No es de extrañar que el chico haya triunfado.

22

La llamada le llegó a Rebus por el móvil cuando se dirigía con Siobhan a Roslin. Ella conducía, y cuando él terminó de hablar se volvió ligeramente en el asiento.

—Era Grant Hood, por lo del cadáver de la chimenea. Uno de los que trabajaron allí en la época era sobrino de Bryce Callan. Se llama...

—Barry Hutton —añadió ella.

—¿Has oído hablar de él?

—No llega a los cuarenta años, es soltero y millonario; claro que he oído hablar de él. Salí una noche con un grupo de solteros. De servicio —añadió mirándole—. Dos de las mujeres estuvieron hablando de hombres casaderos y de un artículo de una revista sobre el tal Hutton. Es guapísimo —volvió a mirar a Rebus—. Pero no es un delincuente, ¿verdad? Quiero decir que tiene su empresa y no tiene nada que ver con su tío.

—No —contestó Rebus, que, pese a ello, pensaba en lo que había dicho Cafferty de Bryce Callan: «Que lo cuide su familia» o algo parecido.

Al entrar en Roslin, camino del templo de Rosslyn, Siobhan preguntó a qué se debía esa diferencia del nombre.

—Es otro de los insondables misterios de la iglesia —contestó Rebus—. Probablemente en el fondo de todo se trata de una conjura.