Back En la oscuridad Save as PDF
Contents ( 3)
  1. PRIMERA PARTE
  2. SEGUNDA PARTE
  3. TERCERA PARTE

—Uf, ése pasó a la historia.

—No creo, está en España, ¿no es cierto?

—¿Ah, sí?

—Si no me equivoco tú seguías pasándole un porcentaje.

—¿Por qué iba a hacerlo? El tiene familia, ¿no? Que le cuiden ellos —dijo Cafferty rebulléndose en el asiento como si le molestara la simple mención del nombre de Callan.

—No quiero aguar la fiesta —dijo Rebus.

—Estupendo.

—Si me dices lo que quiero dejamos el tema.

—Dios, hombre, ¿siempre ha sido tan molesto?

—He estado tomando clases mientras tú estabas dentro.

—Pues tu maestro merece un premio. Bien, pregunta de una vez.

—Se trata de un constructor llamado Dean Coghill.

—Le conocí —afirmó Cafferty con un gesto.

—En Queensberry House ha aparecido un cadáver.

—¿En el antiguo hospital?

—Parte del edificio va a ser sede del Parlamento —dijo Rebus sin dejar de obsevar a Cafferty. Estaba cansado físicamente pero el cerebro le bullía, reponiéndose de la sorpresa—. El cadáver llevaba allí veintitantos años, desde las obras en el setenta y ocho y el setenta y nueve.

—¿Y las hizo la empresa de Coghill? —preguntó Cafferty al tiempo que asentía—. La verdad, entiendo lo que buscas, pero ¿qué tiene que ver con Bryce Callan?

—Es que me han contado que Callan y Coghill estaban a malas.

—Si así era, Coghill se habría quedado sin un par de manos. ¿Por qué no le preguntas a Coghill?

—Ha muerto —Cafferty se volvió hacia Rebus—. De muerte natural.

—La gente se muere, Hombre de paja, pero tú siempre andas desenterrando cadáveres. Estás con un pie en el pasado y otro en la tumba.

—Te prometo una cosa, Cafferty.

—¿Qué?

—Que cuando te entierren a ti no pienso aparecer con una pala. Tu cadáver es uno de los que me alegrará que se pudra.

Rab volvió despacio la cabeza y clavó en Rebus sus ojos fríos.

—Ahora le has molestado, Hombre de paja —dijo Cafferty dando una palmadita en el hombro a su guardaespaldas—. Y yo no puedo por menos de ofenderme —añadió taladrando a Rebus con la mirada—. Quizá en otra ocasión, ¿eh? ¡Para! —bramó inclinándose hacia el chófer, que inmediatamente dio un frenazo.

Sin que le dijeran más, Rebus abrió la puerta y se encontró en West Port. El coche arrancó a todo gas y la puerta se cerró sola. Se dirigió al Grassmarket y después a Holyrood. Cafferty había dicho que quería ver Holyrood, centro de los cambios en la ciudad. Se restregó los ojos. Precisamente ahora Cafferty volvía a entrar en su vida, pero recordó que él no creía en coincidencias. Encendió un cigarrillo y fue hacia Lauiston Place; podía cruzar por los Meadows y llegar a casa en un cuarto de hora, pero había dejado el coche en Gorgie. Bueno, que se quedara allí hasta el día siguiente: el mejor producto británico para quien quisiera robarlo.

Pero al llegar a Arden Street se lo encontró en doble fila con una nota que decía que lo habían cambiado de sitio para que pudiera salir el autor de dicha nota. Comprobó la portezuela y vio que no estaba cerrada con llave ni había ninguna en el contacto. La tenía él en el bolsillo.