—. Conforme fueron pasando los días, nos hicimos… íntimos. No en un sentido sexual todavía, pero
ambos nos dejamos llevar por nuestros sentimientos sin tapujos.
—Ahórrame los putos detalles. —Aprieto los puños sobre el regazo y me obligo a cerrar la boca para
que termine su historia.
—Está bien, está bien. —Mantiene la mirada fija hacia adelante—. En fin, una cosa llevó a la otra y
acabamos teniendo una aventura. Ken no tenía ni idea. Max y Denise sospechaban algo, pero ninguno
comentó nada. Le rogué a tu madre que lo dejara porque la había abandonado. Sé que está mal por mi
parte, pero estaba enamorado de ella.
Sus cejas se unen transformándose en una sola.
—Ella era la única vía que tenía para escapar de mis propias acciones autodestructivas. Ken me
importaba mucho, pero no podía ver más allá de mi amor por ella. Nunca fui capaz. —Exhala con fuerza.
—¿Y…? —lo animo a continuar al cabo de unos segundos de silencio.
—Sí… Cuando anunció que estaba embarazada, pensé que huiríamos juntos y que se casaría conmigo
en lugar de hacerlo con él. Le prometí que, si me escogía a mí, lo dejaría todo y estaría allí para ella…,
para vosotros.
Siento sus ojos fijos en mí, pero me niego a mirar dentro de ellos.
—Tu madre consideraba que yo no era lo bastante estable para ella, de modo que tuve que quedarme
allí sentado, mordiéndome la lengua cuando ella y tu p… y Ken anunciaron que estaban esperando un hijo
y que iban a casarse esa misma semana.
«¿Qué coño…?» Me vuelvo hacia él, pero está claramente perdido en el pasado, con la vista fija en la
carretera.
—Yo quería lo mejor para ella, y no podía arrastrarla por el fango y arruinar su reputación contándole
a Ken o a quien fuera la verdad de lo que había pasado entre nosotros. Me repetía constantemente que,
en el fondo, él tenía que saber que el hijo que crecía en su vientre no era suyo. Tu madre juraba y
perjuraba que él no la había tocado en meses. —Los hombros de Vance tiemblan ligeramente cuando un
evidente escalofrío le recorre la espalda—. Acudí a su pequeño enlace vestido de traje y fui su padrino.
Sabía que él le daría todo lo que yo no podía darle. Yo ni siquiera pensaba ir a la universidad. Lo único
que hacía con mi tiempo era desear a una mujer casada y memorizar páginas de novelas antiguas que
jamás se harían realidad en mi vida. No tenía planes de futuro, ni dinero, y ella necesitaba ambas cosas.
—Suspira intentando escapar del recuerdo.
Al mirarlo, lo que me pasa por la cabeza y lo que me siento obligado a decir me sorprende. Formo un
puño y después relajo la mano intentando contenerme.
Entonces formo un puño de nuevo, y no reconozco mi voz cuando pregunto:
—Así que, básicamente, ¿mi madre te utilizó para divertirse y después te dejó porque no tenías
dinero?
Vance exhala profundamente.