Kimberly tiene coche, ¿verdad?
Vance me mira con expresión de incredulidad.
—Sí, por supuesto que lo tiene.
El suave ronroneo del motor aumenta de intensidad conforme sortea el tráfico.
—Lamento que te hayas enterado de esta manera —suspira Christian—. Todo parecía ir bien durante
un tiempo, pero de repente la cosa empezó a patinar.
Permanezco callado. Sé que perderé los papeles si abro la boca. Mis dedos se clavan en mis piernas y
el ligero dolor me ayuda a mantener la calma.
—Te lo explicaré todo, pero necesito que mantengas la mente abierta, ¿de acuerdo? —Me mira un
instante y veo la compasión en sus ojos.
No quiero que nadie me compadezca.
—¡No me hables como si fuese un puto crío! —replico.
Vance me mira y se centra de nuevo en la carretera.
—Ya sabes que crecí con tu padre, Ken. Fuimos amigos desde muy pequeños.
—No, la verdad es que no tenía ni idea —contesto. Lo fulmino con la mirada y me vuelvo para
contemplar el paisaje que pasa a gran velocidad—. Por lo visto, no tengo ni puta idea de nada.
—Bueno, pues es la verdad. Nos criamos casi como si fuéramos hermanos.
—Y entonces ¿te tiraste a su mujer? —digo interrumpiendo su idílica historia.
—Oye —responde prácticamente rugiendo y agarrando con tanta fuerza el volante que los nudillos se
le han puesto blancos—, estoy intentando explicarte esto, así que déjame hablar, por favor. —Inspira
hondo para calmarse—. Respondiendo a tu pregunta, no fue así como sucedió. Tu madre y Ken
empezaron a salir en el instituto, cuando ella se trasladó a Hampstead. Era la chica más guapa que había
visto en mi vida.
Se me revuelve el estómago al recordar la imagen de la boca de Vance sobre la suya.
—Pero ella se enamoró de Ken al instante. Pasaban cada segundo del día juntos, como Max y
Denise. Podría decirse que los cinco formábamos un grupito. —Christian suspira, sumido en el ridículo
recuerdo, y su voz se torna distante—. Era una mujer despierta e inteligente y estaba loca por tu padre…
Joder. No voy a ser capaz de dejar de referirme a él de ese modo…
Gruñe y golpea el volante con los dedos como para incitarse a sí mismo a proseguir.
—Ken era inteligente. Lo cierto es que era incluso brillante, y cuando entró en la universidad con una
beca completa y admisión anticipada, empezó a estar muy ocupado. Demasiado ocupado para ella.
Pasaba horas y horas en la facultad. Pronto acabamos conformando el grupo nosotros cuatro solos, sin él,
y las cosas entre tu madre y yo… En fin, mis sentimientos por ella se intensificaron muchísimo, y los
suyos por mí se despertaron.
Vance se toma un momento de descanso para cambiar de carril y para accionar la ventilación del
coche, de modo que entre más aire. Éste sigue siendo denso y pesado, y mi mente es un puto torbellino
cuando empieza a hablar de nuevo.
—Yo siempre la quise, y ella lo sabía, pero ella lo quería a él, y él era mi mejor amigo. —Traga saliva