Back Amor infinito Save as PDF

envejecido.

—Esto es… —Me cuesta encontrar las palabras, y también el aire.

Kimberly me mira como disculpándose.

—Lo sé. Me moría por contártelo. Detestaba tener que ocultártelo, pero no me correspondía a mí

revelarlo. —Coloca la mano sobre la mía y me la aprieta suavemente—. Christian me prometió que, en

cuanto Trish le diera permiso, él mismo se lo contaría a Hardin.

—Es que… —Inspiro hondo—. ¿Es eso lo que está haciendo Christian? ¿Se lo está contando a

Hardin en este momento? —Me levanto de nuevo y dejo caer la mano de Kimberly—. Tengo que ir con

él. Va a…

Ni siquiera puedo imaginar la reacción de Hardin ante esa noticia, especialmente después de haber

sorprendido a Trish y a Christian juntos anoche. Esto será demasiado para él.

—Así es. —Kim suspira—. Trish no estaba del todo de acuerdo, pero según Christian empezaba a

dejarse convencer, y las cosas se estaban desmadrando.

Mientras saco mi teléfono, mi único pensamiento es que no me cabe en la cabeza que Trish le

ocultase esto a Hardin. La tenía en mucha mejor consideración como madre, y ahora me da la sensación

de que no conozco a esa mujer.

Cuando ya tengo el móvil pegado a la oreja y la línea de Hardin empieza a sonar, Kimberly dice:

—Le dije a Christian que debíais estar juntos cuando fuese a contárselo, pero Trish le aconsejó que

estuvieran a solas si lo hacía…

Kimberly aprieta los labios, echa una ojeada al parque y después levanta la vista al cielo.

Me salta el tono monótono del buzón de voz de Hardin. Llamo de nuevo mientras mi amiga aguarda

en silencio, pero sólo consigo que el buzón de voz salte por segunda vez. Me meto el móvil en el bolsillo

trasero y empiezo a retorcerme las manos.

—¿Puedes llevarme hasta él, Kimberly? Por favor.

—Sí. Por supuesto. —Se pone de pie y llama a Smith.

Al ver al pequeño corriendo hacia nosotras con lo que sólo puedo describir como andares de

mayordomo de dibujos animados, de repente caigo en el hecho de que Smith es hijo de Christian… y

hermano de Hardin. Hardin tiene un hermanito. Y entonces pienso en Landon… ¿Cómo afectará esto a la

relación entre Landon y Hardin? ¿Querrá Hardin tener algún contacto con él ahora que no los une ningún

vínculo familiar? Y ¿qué pasa con la dulce Karen y su deliciosa repostería? Y ¿con Ken? ¿Qué pasa con

el hombre que tanto se está esforzando por enmendar la terrible infancia de un niño que no es su hijo?

¿Sabe que no es su padre? Me va a estallar la cabeza y necesito ver a Hardin. Necesito asegurarme de

que sepa que estoy aquí para él, y que superaremos esto juntos. No puedo ni imaginarme cómo debe de

sentirse en estos momentos; debe de estar terriblemente agobiado.

—¿Smith lo sabe? —pregunto.

Al cabo de unos instantes de silencio, Kimberly responde:

—Creíamos que sí por cómo se comporta con Hardin, pero nadie se lo ha dicho.