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«Eh, no, por el amor de dios, tengo lo que andáis buscando, Gal, eso es lo que trataba de decir… Jock…»

«Gal», empecé, pero no me hizo caso.

«¡Nosotros tenemos lo que andas buscando tú, cabrón!», soltó bruscamente Gal, mientras apretaba el gatillo.

Se produjo un bang escalofriante y Whitworth pareció desaparecer en el interior de la casa. Durante un instante fue como una especie de truco teatral, como si nunca hubiera estado allí. Durante esa fracción de segundo pensé que había sido víc-

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tima de una tomadura de pelo orquestada por Gal y Tony Whit-worth. Hasta empecé a reírme. Entonces miré hacia el recibidor. El cuerpo convulso de Tony Whitworth estaba allí tendido. Lo que una vez fue su cara era ahora una masa quebrada y espachurrada de sangre y materia gris.

No recuerdo nada de lo que pasó después hasta que llegamos al coche e íbamos conduciendo por Balls Pond Road. Recuerdo que entonces bajamos, nos metimos en otro buga y regresamos hacia Stoke Newington. Gary empezó a reírse y a vociferar como si fuera de speed. «¿Te has fijado en la cabeza de ese puto cabrón?»

Me sentía como si fuera de heroína.

«¿Te has fijado?», preguntó, cogiéndome a continuación la muñeca. «Joder, Jock, lo siento de veras, colega, siento haberte metido en esto. Pero no podría haberlo hecho solo. Tenía que hacerlo, Jock, tenía que quitar a ese cabrón de en medio. Cuando estaba en los Scrubs, sabes, me lo contaron todo sobre él. Estaba siempre por casa, revoloteando alrededor de Marge, exhibiendo su puto fajo por ahí. Marge se vino abajo, Jock, me contó toda la puta historia. Por supuesto que no la culpo, Jock, no es eso, es culpa mía que me enchironaran. Tendría que haber estado allí; a cualquier mujer que esté pelada y con su hombre enchironado le tentaría un mamón ostentoso con pasta haciéndole aspavientos. Pero es que el cabrón violó a Lisa, la pequeña, Jock. Le obligó a chupársela, ¿sabes lo que te estoy diciendo, Jock? ¿Sí? Tú habrías hecho lo mismo, Jock, y no me digas lo contrario porque mentirías; si hubiera sido tu puñetera hija, habrías hecho lo mismo. Tú y yo somos iguales, Jock, cuidamos el uno del otro, y cuidamos de los nuestros. Algún día te compensaré por lo del dinero, Jock, te lo juro, puñeta, créeme, colega, lo arreglaré todo. No podía hacer otra cosa, Jock, no hacía más que hacerme mala sangre. Intenté ignorarlo. Por eso quería trabajar con Whitworth, para desentrañar el MO1 del muy cerdo, a ver si podía encontrar una forma de devolvérsela. Pensé en hacerle daño a uno de sus hijos, en plan ojo por ojo y todas esas puñeteras chorradas. Pero yo no podría haber hecho algo así, Jock, a un chavalín

1. Modus operandi. (TV. del T.) 20

no, en ese caso no sería mejor que ese puto animal, ese cerdo chulo putas pederasta…»

«Ya…»

«Siento haberte metido en este follón, Jock, pero desde que te llegó la onda del trapicheo éste con Whitworth, no me dejabas en paz. Tenías que tomar parte, tú. Déjame participar, Gal, no parabas de decirlo; somos colegas y todo eso. Parecías mi puñetera sombra, tú. Intenté Jiacerte llegar las putas vibraciones. Pero no, tú no las pillaste. Tenía que darte tu parte del pastel, ¿no? Así es como lo querías, Jock; colegas, socios.»