La cámara está colocada encima de la pantalla de televisión; su ojo frío y mecánico lo observa todo de modo desapasionado. El aparato está puesto en RECORD. Continúa grabando mientras el cuerpo cuelga, flaccido, girando lentamente hasta llegar a la inmovilidad completa. Entonces la cinta se acaba sin decir fin, pero lo es.
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UN ATASCO EN EL SISTEMA
Knoxie rondaba por la puerta; con esa expresión que pide a gritos nuestra atención, cuando sabe que todo dios va a ignorarle hasta que hable. Entonces nos soltará un montón de mierda sobre cómo le ha dicho a Manderson que se meta su puto curro en el culo, cuando la verdad es que el capullo ha vuelto a cagarse por las tracas.
«Ese cabrón de Manderson», jadeó.
«¿Algún problema en las altas esferas?», pregunté, sin levantar la vista de mis cartas. Era una mano de mierda. Me volví para ofrecer a mi capataz toda mi atención, como empleado concienzudo. Una declaración de nulidad por parte de Knoxie me vendría de cojón, con la mierda que tengo.
«Tenemos faena. Hay un caos en los pisos.»
«Espera un poco», dice Lozy con nerviosismo. Evidentemente este listillo es el que más tiene que perder.
Detectando su ansiedad, Calum tira las cartas. Yo hago lo propio.
«El deber nos llama», se ríe Calum.
«¡Hostia puta, tenía una buena racha, so cabrones!», se queja Lozy.
«Pues entonces lo tienes crudo, bobochorra. El ayuntamiento, o sea los putos paganos de la poll-tax^ para que tú lo entiendas, te pagan buen dinero para que trabajes un poco, no para que estés con el culo pegado a la silla jugando a las putas cartas todo el día», sonreía Calum con malicia,
1. Contribución urbana cuya subida durante la era Thatcher provocó un gran rechazo social. (N. del T.)
«Correcto», dijo Knoxie. «Además, es una putada total de trabajito, chicos. Hay una obstrucción en Anstruther Court otra vez. Un vejete de la primera planta ha ido al cuarto de baño a asearse y afeitarse. Todos los cabrones de los pisos de arriba llevan toda la mañana dale que te pego cagando sus cu-rrys y sus lager del fin de semana; esa historia de que todos tiran de la cadena casi simultáneamente. Toda la mierda se va para abajo —y no olvidemos que hablamos de veinte pisos en Anstruther Court-, choca con el puto atasco y vuelve a subir por el primer espacio disponible. Ya sabéis dónde es eso.»
Entrecerramos los ojos todos a una y chupamos el aire lleno de humo a través de labios fruncidos.
«Toda la mierda ha salido por la taza del vejete con tal fuerza que ha ido a parar al puto techo. Tenemos que arreglarlo.»
Lozy no estaba demasiado contento. «A mí eso me suena a que es el alcantarillado del exterior de los pisos. Más bien un trabajo para la Región, no para nosotros.»
«¡No me vengáis con esa mierda! ¿Y vosotros presumís de oficio? Os voy a decir una cosa, como no espabilemos, vamos a acabar todos en la puta calle. ¿Sabéis cuánto dinero está perdiendo la ODT?»