Entonces le cambió la expresión y le asomó a la cara una especie de sonrisa. Cabeceó en dirección al techo. ¿No tiene mal polvo, eh, Johnny? Siento haber tenido que ir a por ella, colega. Pero así es la vida, ¿eh? Me limité a asentir. Eso sí, hace unas mamadas guays, dice. Me sentí como una mierda. Mi electricidad. Mi mujer.
¿Se la has metido por el culo alguna vez?, preguntó. Me encogí de hombros. Se cruzó de brazos. He empezado a darle lo suyo así, dijo, es que no quiero que se quede preñada. Loca por los crios, esa capulla. Una vez que dejas un chocho preñado, se creen que tienen la mano metida en tu bolsillo para el resto de tu vida. Tu pasta ya no te pertenece. Eso no me va, joder, a ti te lo puedo decir. Mi dinero me lo guardo yo. Te diré una cosa, Johnny, se rió, espero que no tengas el sida o algo así, porque si lo tienes, a estas alturas me lo habrás pegado. Nunca uso goma cuando se la meto por ahí. Ni hablar. Para eso me hago una puta paja, tío.
Nah, no tengo ninguna cosa de ésas, le dije, deseando tenerlo por primera vez en mi vida.
Menos mal, pedazo de cochino capullín, se rió Larry.
Entonces se acercó al parquecito y le acarició la cabeza a Chantel. Empecé a ponerme enfermo. Si intentaba tocar a la cría otra vez, apuñalaba a ese cabrón; no me importaba quién fuera. Me daba igual. No pasa nada, sale él, no voy a llevarme a tu cría. Ella la quiere, eso sí, y supongo que una cría debería estar con su madre. El caso es, John, como te decía, que no me va eso de tener crios por casa. Así que lo de que aún tengas a la cría me lo tienes que agradecer a mí, míralo así. Cambió de humor y se señaló a sí mismo. Míralo así antes de empezar a acusar a los demás. Entonces se puso contento otra vez; este cabrón puede cambiar así de golpe, y dice: ¿Has visto el sorteo
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de los cuartos de final? Los vencedores del partido entre el St Johnstone y el Kilmarnock. En Easter Road y tal, me sonríe, y a continuación recorre la habitación con la vista. Un puto agujero esto, dice, antes de volver la espalda para marcharse. Justamente al llegar a la puerta principal se para y se vuelve hacia mí. Una cosa más, John, si te apetece metérsela otra vez, señalando al techo, no tienes más que pegarme un grito. Para ti uno de diez. Para que lo sepas y tal.
Me acuerdo de todo eso porque justamente después me llevé a la cría a casa de mi madre. Asunto concluido. Mamá se fue a hablar con los de asistencia social; arregló las cosas. Ellos fueron a verla; ella no quiso saber nada. Me llevé una tunda por eso, de parte de Alee y Mikey Doyle. Me llevé otra, muy gorda, de parte de Larry y Mikey Doyle cuando me cortaron la luz. Me cogieron por la escalera y me llevaron a rastras hasta dentro. Me tiraron al suelo y empezaron a patearme. Yo estaba preocupado porque tenía un poco de dinero que había ganado en la tragaperras. Me estaba cagando por si me registraban los bolsillos. Quince libras le había sacado a la tragaperras. Pero sólo me dieron un pateo. Me patearon y ella gritaba: ¡MATAD A ESE CAPULLO! ¡MATAD A ESE CAPULLO! ¡NUESTRA JODIDA ELECTRICIDAD! ¡ERA NUESTRA JODIDA ELECTRICIDAD! ¡TIENE A MI PUTA CRÍA! ¡LA VIEJA ZORRA DE SU MADRE TIENE A MI PUTA CRÍA! ¡VUELVE A CASA DE TU PUTA MADRE! ¡CÓMELE EL COÑO A TU MADRE, CACHO CABRÓN!