Back Amor infinito Save as PDF

Recuerdo que fuimos a vivir con él cuando mi padre se marchó, pero nunca me paré a pensar mucho

en ello. No tenía ni idea de que hubiese sido porque tenía algo con mi madre, ni que yo pudiera ser su

hijo. La arruinada imagen que ya tenía de Trish está ahora totalmente destrozada. He perdido por

completo el respeto hacia ella.

—De modo que cuando volvió a trasladarse a esa casa, seguí cuidando de vosotros económicamente,

pero regresé a Estados Unidos. Tu madre empezó a devolverme los cheques todos los meses y no

respondía a mis llamadas, así que comencé a dar por hecho que había encontrado a otra persona.

—Pues no es así —replico—. Se pasaba todas las horas de todos los días de la semana trabajando.

Pasé mi adolescencia solo en casa; por eso acabé juntándome con malas compañías.

—Creo que esperaba que él volviera —se apresura a decir Vance, y entonces hace una pausa—. Pero

no lo hizo. Siguió bebiendo año tras año y al final algo lo llevó a decidir que ya era suficiente. Estuve

siglos sin hablar con él, hasta que se puso en contacto conmigo cuando se mudó a Estados Unidos. Estaba

sobrio, y yo acababa de perder a Rose.

»Rose fue la primera mujer a la que pude mirar sin ver en ella la cara de Trish. Era muy dulce, y me

hacía feliz. Sabía que jamás amaría a nadie del modo en que había amado a tu madre, pero me sentía

bien con Rose. Éramos felices, y empecé a construir una vida con ella, pero por lo visto alguien me había

echado una maldición… y ella enfermó. Dio a luz a Smith, y la perdí…

Al oír ese nombre me quedo boquiabierto.

—Smith. —He estado demasiado ocupado intentando encajar las putas piezas como para pararme

siquiera a pensar en el niño.

¿Qué significa esto? «Joder…»

—Consideré a ese pequeño genio mi segunda oportunidad para ser padre. Él hizo que volviera a

sentirme completo tras la muerte de su madre. Siempre me recordó a ti cuando eras pequeño; es igual que

tú cuando tenías su edad, sólo que con el pelo y los ojos más claros.

Recuerdo que Tessa dijo lo mismo cuando lo conocimos, pero yo no lo veo así.

—Esto… esto es una puta mierda —es lo único que soy capaz de decir.

Mi teléfono entonces comienza a vibrar en mi bolsillo, pero me quedo mirándome la pierna como si

fuese una sensación fantasma, y soy incapaz de moverme para contestar a la llamada.

—Lo sé, y lo siento mucho —contesta Vance—. Cuando te trasladaste a Estados Unidos, pensé que

podría estar cerca de ti sin ser una figura paterna. Mantuve el contacto con tu madre, te contraté en la

editorial e intenté acercarme a ti todo cuanto me permitieses. Arreglé mi relación con Ken, aunque

siempre habrá cierta hostilidad entre nosotros. Creo que sintió lástima de mí cuando perdí a mi mujer, y

por aquel entonces él había cambiado mucho. Yo sólo quería estar cerca de ti, de la manera que fuese. Sé