Chapters (2)
—Espero que te encuentres bien. —Se acerca a mí mientras su hombre habla con la enfermera—.
Conocí a tu Tessa el otro día. ¿Ha venido contigo? —pregunta Natalie, buscándola por la sala.
«¿No debería estar gritando de dolor o algo así?»
—No, ella…, eh…
Empiezo a inventarme una explicación, pero justo entonces otra enfermera sale del mostrador de
ingresos y dice:
—Señora, cuando quiera, ya está todo preparado para usted.
—¡Vaya! ¿Has oído eso? El show debe continuar. —Natalie se da la vuelta, pero mira por encima del
hombro y se despide de mí con la mano—. ¡Me alegro de verte, Hardin!
Y yo me quedo ahí sentado, con la boca abierta.
Esto debe de ser alguna broma macabra divina. No puedo evitar alegrarme un poco por la chica; al
menos, no le arruiné la vida por completo… Aquí está, sonriendo y locamente enamorada, preparada para
dar a luz a su primer hijo mientras yo espero aquí solo, apestando y herido en esta sala de espera
atestada.
El karma me la está devolviendo.
CAPÍTULO 19
Tessa
—Gracias por traerme hasta aquí. Sólo quería dejar el coche y recoger las cosas que me faltaban —le
digo a Landon a través de la ventanilla del acompañante de su automóvil.
No tenía claro dónde dejar el coche. No quería dejarlo aparcado en casa de Ken, porque tenía miedo
de lo que Har… de lo que él dijera o hiciera cuando por fin se presentara para recogerlo. Estacionarlo en
el parking del apartamento tiene más lógica; es una buena zona, bien vigilada, y no creo que nadie
intentara robarlo sin que lo pillaran.
—¿Estás segura de que no quieres que suba contigo? Puedo ayudarte a bajar trastos —se ofrece
Landon.
—No, prefiero ir sola. Además, casi no queda nada. Sólo tendré que hacer un viaje. Pero gracias.
Todo cuanto he dicho es cierto, pero la pura verdad es que quiero despedirme de nuestra antigua casa
a solas. A solas: ahora me resulta más natural de esa manera.
Cuando entro en el vestíbulo, intento no dejar que los viejos recuerdos inunden mi mente. No pienso
en nada más que en espacios blancos, flores blancas, una alfombra blanca y paredes blancas. No pienso
en él. Sólo en espacios, flores y paredes blancas. En él, no.
Sin embargo, mi mente tiene otros planes para mí, y poco a poco las paredes blancas se tiñen de
negro, la alfombra está cubierta de pintura negra y las flores se pudren y se transforman en hojas
marchitas que caen sin remedio.
Sólo he venido para recoger algunas cosas, sólo una caja de ropa y una carpeta de la facultad, eso es
todo. No me llevará más de cinco minutos. Cinco minutos no es tiempo suficiente como para sucumbir de
nuevo a la oscuridad.