Chapters (2)
Ya han pasado cuatro días, y cada vez me siento más fuerte. A cada segundo que paso sin él, me va
costando menos respirar. Volver aquí, a este apartamento, podría acabar siendo un golpe terrible para mi
progreso, pero necesito terminar con esto si quiero avanzar y no volver a mirar atrás. Me voy a Nueva
York.
Voy a renunciar a las clases del trimestre de verano, a las que había considerado asistir, para
familiarizarme con la ciudad que será mi hogar al menos durante unos años. Una vez allí, no me marcharé
hasta que termine la carrera. Otro traslado de expediente dañaría mi imagen, de modo que tengo que
quedarme en un mismo sitio hasta que acabe. Y ese sitio será Nueva York. Me da miedo pensarlo, y a mi
madre no le va a hacer ninguna gracia cuando se entere, pero no es decisión suya, sino mía, y por fin
estoy tomando decisiones basándome únicamente en mis necesidades y en mi futuro. Mi padre habrá
terminado su programa de rehabilitación para cuando me haya establecido, y, si es posible, me encantaría
que viniera a visitarnos a Landon y a mí.
Empiezo a agobiarme al pensar en mi falta de preparativos para esta mudanza, pero Landon me
ayudará a resolver todos los detalles; nos hemos pasado los últimos dos días solicitando una beca tras
otra. Ken ha redactado y enviado una carta de recomendación, y Karen me ha estado ayudando a buscar
trabajos a tiempo parcial en Google. Sophia también ha venido todos los días para informarme de los
sitios que están más de moda y para advertirme de los peligros de vivir en una ciudad tan inmensa. Ha
tenido el detalle de ofrecerse a hablar con su jefe para que me dé un empleo de camarera en el restaurante
en el que ella misma trabajará.
Ken, Karen y Landon me han recomendado que simplemente me traslade a la nueva oficina que la
editorial Vance abrirá allí en los próximos meses. Vivir en Nueva York sin ningún tipo de ingreso será
imposible, pero es igual de imposible conseguir una beca de prácticas remuneradas sin haberse licenciado
antes. Todavía no le he comentado a Kimberly lo de mi traslado. Ella ya tiene bastante con lo suyo en
estos momentos, y acaban de regresar de Londres. Apenas he hablado con ella, sólo nos hemos mandado
algún mensaje de vez en cuando, pero me asegura que me llamará en cuanto las aguas se calmen.
Al introducir la llave en la cerradura de nuestro antiguo apartamento, me doy cuenta de que he
desarrollado un odio por este lugar desde la última vez que estuve aquí, y me cuesta creer que alguna vez
lo amara tanto. Al entrar, veo que hay luz en el salón. Típico de él dejársela encendida antes de un viaje
internacional.