—Mira, cuando la conocí, ella era virgen, y me la follé para ganar una apuesta de bastante pasta, así
que no, no soy sensible. Ella no significa nada para mí…
Esta vez no puedo tragármelo. Me tapo la boca, me levanto a toda prisa del sofá y esquivo a James,
que acaba maldiciéndome por vomitar en el suelo del cuarto de baño.
CAPÍTULO 16
Tessa
—Este trasto es como un portátil pequeño. —Pulso otro botón de mi nuevo dispositivo electrónico.
Mi nuevo iPhone tiene más funciones que un ordenador. Paso el dedo por la gran pantalla y toco los
cuadraditos. Pulso el icono de la cámara pequeña y me aparto hacia atrás cuando aparece un ángulo poco
favorecedor de mí misma haciendo una mueca. La cierro rápidamente y pulso el icono de Safari. Tecleo
Google porque…, bueno, porque no se me ocurre otra cosa. Este teléfono es muy extraño. Todo me
resulta muy confuso, pero no tengo prisa por aprender a desenvolverme con él. Sólo lo tengo desde hace
diez minutos, y todavía no he salido de la tienda. Todo el mundo hace que parezca tan sencillo, pulsando
y deslizando el dedo por la pantalla gigante, pero tiene muchísimas opciones. Demasiadas, la verdad.
Aunque supongo que es divertido tener tantas opciones con las que ocupar mi tiempo. Este cacharro
me mantendrá ocupada durante horas, puede que días. Navego por las opciones de música y me fascina
la idea de poder disfrutar de todas esas canciones con sólo mover un dedo.
—¿Quieres que te ayude a transferir tus contactos, fotos y demás a tu nuevo teléfono? —pregunta la
chica que está detrás del mostrador.
Estaba tan concentrada intentando aprender a usar el móvil que no me acordaba de que Landon y ella
estaban aquí.
—Pues… no, gracias. —Rechazo amablemente su ofrecimiento.
—¿Estás segura? —Sus ojos, pintados con una gruesa línea negra, reflejan sorpresa—. Sólo se tarda
un segundo. —Mastica su chicle.
—Sé todos los números que quiero memorizar.
La chica se encoge de hombros y mira a Landon.
—Necesito que me des el tuyo —le digo a mi amigo.
Los números de mi madre y de Noah eran los únicos que me hacían falta. Quiero empezar de nuevo,
empezar de cero. Mi flamante teléfono nuevo con sólo unos cuantos números de teléfono almacenados
me ayudará a conseguirlo. Por mucho que me negara antes a comprarme un móvil, ahora me alegro de
haberlo hecho.
Resulta refrescante empezar de nuevo: sin contactos, sin fotos, sin nada.
Landon me ayuda a memorizar los números nuevos y después salimos de la tienda.
—Te enseñaré a guardar aquí tu música. Además, con este teléfono es más fácil —dice sonriendo
mientras sale a la autopista.
Estamos de camino de vuelta del centro comercial, donde he tenido que gastarme mucho dinero
comprando ropa para una semana.
Necesito que ésta sea una ruptura limpia. Sin nostalgia, sin pasarme horas mirando nuestras fotos. No
tengo ni idea de adónde ir ni qué hacer ahora, pero sé que aferrarme a algo que nunca fue mío sólo