Back Amor infinito Save as PDF
Chapters (2)
  1. Aplicación serie AFTER
  2. Document Outline

darle a nuestra ahijada la bienvenida al mundo.

Un año después

Hardin

Habíamos decidido dejar de intentarlo. Era invierno, recuerdo claramente que Tessa entró

contoneándose en la cocina. Llevaba el pelo recogido en un moño muy elegante y un vestido de encaje

rosa claro. No sabía si era el maquillaje o qué, pero noté algo distinto en ella. Estaba resplandeciente

cuando se me acercó y yo aparté el taburete de la barra de desayuno para que se sentara en mi regazo. Se

apoyó en mí. El pelo le olía a vainilla y a menta y yo sentía su cuerpo suave contra el mío. La besé en el

cuello y suspiró con las manos relajadas en mis rodillas.

—Hola, nena —le susurré a flor de piel.

—Hola, papaíto —respondió.

Levanté una ceja. El modo en que dijo esa palabra hizo que mi polla se sacudiera, y sus manos

ascendieron lentamente por mis muslos.

—¿Papaíto? —dije con voz grave, y Tessa se echó a reír nerviosa, una risa tonta fuera de lugar.

—No esa clase de papaíto. Pervertido. —Me pasó la mano por la abultada entrepierna y le di la vuelta

para poder verle la cara.

Estaba sonriente, con una sonrisa resplandeciente, y no era capaz de hacerla encajar con lo que me

estaba diciendo.

—¿Lo ves? —Se metió la mano en el bolsillo del vestido y sacó algo. Un papel.

Yo no entendía nada, pero tengo fama de no pillar las cosas importantes a la primera. Lo desdobló y

me lo puso en la mano.

—¿Qué es? —pregunté mirando el texto borroso.

—Estás estropeando el momento —me regañó.

Me eché a reír y me acerqué el papel a la cara.

«Análisis de orina positivo», decía.

—¡Mierda! —dije con un grito quedo y sujetando el papel con más fuerza.

—¿Mierda? —Se echó a reír, con sus ojos gris azulado cargados de emoción—. Me da miedo

ilusionarme demasiado —confesó rápidamente.

Le cogí la mano con el papel arrugado entre nosotros.

—No tengas miedo. —Le di un beso en la frente—. No sabemos lo que va a pasar, así que vamos a

ilusionarnos todo lo que nos dé la gana —dije, y volví a besarla.

—Necesitamos un milagro —asintió ella, intentando bromear, pero parecía muy seria.

Siete meses después, tuvimos un pequeño milagro llamado Emery.

Seis años después

Tessa

Me encontraba sentada a la mesa de la cocina de nuestro nuevo apartamento tecleando en el

ordenador. Estaba organizando tres bodas a la vez y estaba embarazada de nuestro segundo hijo. Un

chico. Íbamos a llamarlo Auden.

Auden iba a ser un chico grande. Tenía una barriga enorme y la piel estirada de nuevo por el

embarazo. Estaba muy cansada, pero decidida a seguir trabajando. Faltaba una semana para una de las