Back Amor infinito Save as PDF

doble.

Conforme el capullo viejo y calvo se aleja, oigo que una voz femenina exclama con sorpresa a mi

espalda:

—¿Hardin? ¿Hardin Scott?

Me vuelvo y veo el rostro ligeramente familiar de Judy Welch, una vieja amiga de mi madre. Bueno,

examiga.

—Sí —asiento, y advierto que los años no la han tratado muy bien.

—¡Madre mía! Han pasado…, ¿cuántos? ¿Seis años? ¿Siete? ¿Estás solo? —Apoya la mano en mi

hombro y se sube al taburete que tengo al lado.

—Sí, más o menos, y, sí, estoy solo. Mi madre no vendrá a por ti.

Judy tiene la infeliz expresión de una mujer que ha bebido demasiado a lo largo de su vida. Tiene el

pelo rubio platino como cuando yo era adolescente, y sus implantes de silicona parecen demasiado

grandes para su constitución menuda. Recuerdo la primera vez que me tocó. Me sentí como un

hombre…, follándome a la amiga de mi madre. Y ahora, al verla, no me la follaría ni con la polla del

camarero calvo.

Me guiña un ojo.

—Has crecido mucho.

El camarero deja la bebida delante de mí y yo me la bebo de un trago.

—Tan parlanchín como siempre. —Judy me apoya de nuevo una mano en el hombro antes de pedir

su bebida. A continuación, se vuelve hacia mí—. ¿Has venido a ahogar tus penas? ¿Tienes problemas de

amor?

—Ni una cosa ni la otra. —Giro el vaso entre los dedos y escucho el sonido del hielo golpeando

contra el cristal.

—Vaya, pues yo he venido a ahogar mucho ambas cosas. Así que, brindemos los dos —dice Judy

con una sonrisa que recuerdo de un pasado muy lejano mientras pide para ambos una ronda de whisky

barato.

CAPÍTULO 5

Tessa

Kimberly maldice a Christian por teléfono con tanto ímpetu que, cuando termina, tiene que parar para

recuperar el aliento. Luego alarga la mano hasta mi hombro.

—Esperemos que Hardin sólo esté dando una vuelta para despejarse. Christian dice que quería dejarle

espacio. —Gruñe con desaprobación.

Pero conozco a Hardin y sé que él no se «despeja» dando un paseo. Intento llamarlo de nuevo, pero

me salta el buzón de voz al instante. Ha apagado el teléfono.

—¿Crees que irá a la boda? —Kim me mira—. Ya sabes, para montar una escena.

Me gustaría decirle que Hardin jamás haría eso, pero con el peso de toda esta presión que tiene, no

puedo negar que es una posibilidad.

—No me creo que vaya a sugerirte esto —dice entonces ella con mucho tacto—: quizá deberías venir

a la boda, al menos para asegurarte de que no la interrumpe. Además, es muy probable que él esté

intentando buscarte de todos modos, y si nadie contesta al teléfono, seguramente te buscará allí en primer

lugar.

La idea de que Hardin aparezca en la iglesia y monte una escena me da náuseas. Sin embargo, siendo

egoísta, espero que acuda allí. De lo contrario, no tengo prácticamente ninguna posibilidad de encontrarlo.

El hecho de que haya desconectado el móvil hace que me pregunte si quiere que lo encontremos.