Back En la oscuridad Save as PDF
Contents ( 3)
  1. PRIMERA PARTE
  2. SEGUNDA PARTE
  3. TERCERA PARTE

«¿Otra vez borracho?», o algo por el estilo.

Él iría al cuarto de estar y se sentaría con el mando a distancia en la mano mirando la tele apagada. A oscuras, sin que le viera nadie, sin que nadie pudiera señalarle con un dedo acusador.

«Ése era, ése era.»

Mentira. Era Nic. Siempre era Nic.

Siguió junto a la pista con la cerveza en la mano ligeramente temblorosa, diciendo para sus adentros: «¡Que no haya suerte esta noche!».

En ese momento Nic se acercó a él con un brillo extraño en los ojos.

—No puedo creérmelo, Jer. ¡No puedo creérmelo!

—Tranquilo, tío. ¿Qué pasa?

—¡Está aquí! —exclamó Nic pasándose las manos por el pelo.

—¿Quién? —preguntó él mirando a su alrededor por si alguien escuchaba.

Pero la música superaba la barrera del sonido. Parecía Orbital. El estaba al tanto de los grupos más recientes.

—No me ha visto —dijo Nic moviendo la cabeza con expresión reflexiva—. Podemos hacerlo. Podemos.

—¡Ay, Dios! ¿No será Cat?

—No seas burro. ¡Es esa guarra de Yvonne!

—¿Yvonne?

—La que acompañaba a Cat aquella noche. La que la arrastró a ligar.

—No, no, tío, ni hablar —dijo Jerry negando con la cabeza.

—¡Si es perfecto...!

—Nada de perfecto, Nic. Es suicida.

—Será la última, Jerry. Piénsalo —replicó Nic consultando el reloj—. Nos quedamos un rato más y comprobamos si liga con alguien —añadió dándole una palmada en el hombro—. Ya verás, Jerry, será una salvajada.

«Eso es lo que me temo», tuvo ganas de decir Jerry.

Cat y su amiga Yvonne, la divorciada. Yvonne se había afiliado a un club de solteros y una noche convenció a Cat para que la acompañara. No recordaba muy bien cómo había sido, pero el caso es que Cat accedió, muy posiblemente porque su matrimonio era inestable, aunque Nic no había comentado nada. Lo único que él decía eran cosas como: «Me engañó, Jer», «Y yo sin darme cuenta». Fueron las dos a una discoteca, no a aquélla, sino a una de los jueves de clientela similar, y uno de los del club de solteros sacó a Cat a bailar dos veces. Y ya está: se fue con él.

Ahora se le presentaba a Nic la ocasión de vengarse; no de Cat. A Cat ni soñar con tocarla. ¡Dios!, su tío era Bryce Callan y su primo Barry Hutton. Se vengaría en su amiga Yvonne.

Cuando Nic se acercó de nuevo y le dio un codazo, Jerry comprendió que el grupo de solteros se disponía a marcharse. Apuró su cerveza y siguió a Nic afuera. La furgoneta estaba a unos cien metros. Se trataba de que Nic fuera a pie siguiéndola y él al volante del Bedford hasta que Nic encontrara un lugar apropiado para agarrarla, momento en que él paraba junto al bordillo y abría corriendo las puertas traseras. Y a rodar rápido hasta encontrar un lugar desierto, mientras Nic en la parte de atrás sujetaba a la mujer tumbada y él conducía con cuidado de no saltarse ningún semáforo ni acelerar si veía un coche de policía. Los guantes y el pasamontañas los tenían en la guantera.