—Bien —dijo—, ¿qué conclusiones ha sacado?
—Pues no lo sé. Una fiesta que acaba mal, una caída... Las botellas de bebidas estaban sin abrir.
—Me pregunto si llegaron juntos. La víctima podría haber ido allí sola y sorprender a alguien que hacía algo que no...
Rebus negó con la cabeza.
—El taxista ha confirmado que llevó a tres individuos y ha facilitado su descripción. La de uno de ellos coincide perfectamente con la del difunto, que le llamó más la atención porque estaba muy borracho. Los otros dos viajaron tranquilos, sobrios, incluso. Pero la descripción física no va a llevarnos muy lejos. Los recogió cerca del bar Mal's. Hemos hablado con el personal y fue allí donde compraron la bebida.
El jefe se atusó la corbata.
— ¿Se sabe algo más del difunto?
—Únicamente que tenía amistades en Aberdeen y que quizá trabajase en una empresa petrolífera. No utilizaba mucho su piso de Edimburgo, lo cual me hace pensar que haría turnos de dos semanas seguidos de otras dos de permiso. Ganaba lo bastante para pagar la hipoteca de un piso en el barrio financiero, y en su tarjeta de crédito hay una laguna de dos semanas en los últimos cargos.
— ¿Cree que es el tiempo que estaría en la plataforma?
Rebus se encogió de hombros.
—No sé si aún funciona así, pero hace años conocía gente que se ganaba la vida en las plataformas petrolíferas trabajando a destajo durante dos semanas seguidas.
—Bien, vale la pena averiguarlo. Hay que comprobar también si tenía familia y quién es su pariente más próximo. Dé prioridad al papeleo y a la identificación. ¿Tenemos alguna hipótesis sobre el móvil?
Rebus negó con la cabeza.
—Parece muy preparado. No creo que la cinta adhesiva y la bolsa de plástico las encontraran por casualidad en aquella pocilga. ¿Se acuerda de cómo se cargaron los Kray a Jack McVitie? No, claro; es demasiado joven. Le tentaron con una juerga. El les había cobrado un trabajo que no pudo llevar a cabo y era una deuda pendiente. Le citaron en un sótano a donde él llegó pidiendo a gritos droga y bebida. Ronnie lo sujetó y Reggie lo apuñaló.
—Entonces ¿esos dos hombres atrajeron a Mitchison al piso abandonado?
—Es posible.
— ¿Con qué propósito?
—Bueno, en primer lugar le ataron y le embutieron una bolsa de plástico en la cabeza; es decir, que no pensaban hacerle preguntas. Querían que se cagara de miedo para después matarlo. Yo diría que es un simple asesinato, con cierto agravante de crueldad.
— ¿Lo empujaron o saltó él?
— ¿Tiene alguna importancia?
—Mucha, John. —MacAskill se puso en pie y cruzó los brazos sobre el archivador—. Si él saltó, es un suicidio, aunque planeasen matarlo. Con esa bolsa en la cabeza y atado de ese modo, a lo sumo sería homicidio involuntario. La defensa alegará que lo único que pretendían era asustarle, y entonces reaccionó haciendo algo que ellos no esperaban: tirarse por la ventana.
—Para lo cual debió de sentir más que miedo, pánico.