Chapters (2)
Me estoy esforzando por ser lo más agradable posible con ella, pero me lo está poniendo difícil. Tessa
lleva mucho tiempo en la ducha, y me está costando un mundo no entrar para ver cómo está, sobre todo
dada la presencia de Noah.
—Deberías intentar ver todo esto desde mi punto de vista, Hardin. Yo pasé por una relación igual de
tóxica, y sé cómo terminan estas cosas. No quiero eso para Tessa, y si de verdad la quisieses tanto como
dices, tú tampoco lo querrías. —Me mira, y parece esperar una reacción por mi parte, pero entonces
continúa—: Quiero lo mejor para ella. Puede que no lo creas, pero siempre he criado a Tessa para que no
dependiera de ningún hombre, como hice yo, y mírala ahora. Tiene diecinueve años, y se ve reducida a la
nada todas y cada una de las veces que decides dejarla…
—Yo…
Levanta la mano.
—Déjame terminar. —Suspira—. La verdad es que la envidiaba. Sé que es triste, pero una parte de
mí tenía celos de que tú siempre volvieras, cuando Richard nunca volvió por mí. Pero cuanto más la
dejabas, más claro tenía que vosotros dos acabaríais igual que nosotros porque, aunque tú sí vuelves,
nunca te quedas. Si quieres que ella acabe como yo, sola y resentida, sigue haciendo lo que haces, y
puedo asegurarte que eso es exactamente lo que sucederá.
Odio la imagen que Carol tiene de mí, pero, más que eso, odio que tenga razón. Siempre dejo a Tessa
y, aunque regreso, espero a que vuelva a sentirse cómoda y entonces la dejo otra vez.
—Depende de ti. Tú eres la única persona a la que parece escuchar, y mi hija te quiere demasiado
para su propio bien.
Sé que es cierto, sé que me quiere, y precisamente porque me quiere, nosotros no acabaremos como
sus padres.
—No puedes darle lo que ella necesita, y estás impidiendo que encuentre a la persona que lo hará —
dice, pero sobre todo lo que más oigo es la puerta del antiguo dormitorio de Tessa al cerrarse, lo que
significa que ha salido de la ducha.
—Ya lo verás, Carol, ya lo verás… —digo, y saco un vaso vacío del armario.
Lo lleno de agua para Tessa y me digo a mí mismo que puedo cambiar nuestro curso y demostrar que
todo el mundo se equivoca, incluido yo. Sé que puedo.
CAPÍTULO 30
Tessa
Me siento algo más centrada después de la ducha, o tal vez haya sido la cabezadita en el invernadero,
o quizá el silencio que por fin se me concedió. No lo sé, pero ahora veo las cosas con más claridad, sólo
un poco más, pero eso me ayuda a no sentirme tan desquiciada y me infunde una ligera esperanza de que
cada día que pase traerá más claridad, más paz.
—Voy a entrar —dice Hardin, y abre la puerta sin darme tiempo a responder.
Me pongo una camiseta limpia y me siento en la cama.